CREACIÓN Y EVOLUCIÓN DEL CANARIO ROLLER

Porcroller

CREACIÓN Y EVOLUCIÓN DEL CANARIO ROLLER

REVISTA: PÁJAROS  Nº1 (ESPAÑA).

FECHA: ENERO/FEBRERO 1959.

AUTOR: ANTONIO DROVE AZA.

Es lógico que al hablar o relatar hechos antiguos, nos tengamos que valer de las referencias que con más o menos veracidad nos han llegado a través de libros y publicaciones que hayan tratado el tema que interesa. En nuestro caso, al describir la evolución de la cultura del canto del canario para llegar a crearse el del canario Roller, es natural, ya que no hemos sido contemporáneos de los hechos, que nos confiemos en lo poco que se ha escrito por distintos autores sobre este particular. No obstante, y a pesar de que en algunos de ellos se observa una información de la misma fuente de procedencia, el autor cree conveniente entresacar lo que estima más verídico y libre de errores de interpretación, posiblemente debidos a defectos de traducciones sucesivas.

Como todos sabemos, la cuna del canario Roller es la Alemania del siglo XIX, en cuyos años, hombres, artesanos en su mayoría, emprendieron una paciente labor de educación y selección hasta lograr fijar finalmente en el linaje de sus respectivos canarios el canto maravilloso de los célebres Edelrollers. Fueron varios los aficionados de prestigio que lograron evolucionar el canto vulgar del canario para transformarlo con el tiempo en el musical de variaciones ruladas que conoce el mundo a través de casi un siglo de existencia.

Es indiscutible que dos modestos obreros e inteligentes aficionados, Trute y Seifert, son los creadores de la raza Roller, sin que a su mérito indiscutible haya que olvidar a otros criadores, antecesores o contemporáneos, como Gartner, Volkmann, etc., y, muy en particular, Ernges, quienes introdujeron en la cultura del canto, por educación esmerada, la tendencia del canto rulado, que si bien, probablemente, no habían conseguido fijarlo en la sangre, como había de llevarlo a efecto Trute, primero, y Seifert, después, en sus respectivos linajes, cuyos tonos de voz y formas de expresión eran distintos a pesar de que los canario del último procedían de los de Trute.

La evolución del canto del canario en Alemania es la siguiente: A principios del siglo XVII empieza el cultivo del canto del canrio vulgar, imponiéndole en su repertorio estrofas del canto de otros pájaros como ruiseñores, pardillos, verderones, frailecillos, etc., consiguiéndose con ello una mejora notable en la variación y contraste de notas hasta entonces oídas en los canarios de Nuremberg, que ya de por sí eran famosos en el mundo entero. En esa época la exportación anual alcanzaba la cifra de 10.000 canarios.

En vista del éxito que obtuvieron los canarios de Nuremberg, se incrementó la afición alemana, creándose en el siglo XVIII distintos centros de cría en las regiones de Hannover, Braunschweig, Harz, etc. La exportación de los pequeños cantores también se incrementa, llegando a exportarse 100.000 ejemplares anualmente.

Es en los primeros años del siglo XIX cuando en la región del Harz empieza verdaderamente la educación del canario por medio de instrumentos musicales. Con relación al canto de los canarios de otras regiones, los del Harz son unos virtuosos; su canto es más distinguido, mucho más artístico. En la localidad de St. Andeasberg, en plena sierra del Harz. Es donde adquiere mayor prestigio el canario, donde su educación esmerada alcanza la mayor fama en el interior y exterior de Alemania. La exportación a mediados de siglo, alcanza una cifra del orden de los 300.000 canarios. Los canarios del Harz no solamente emiten el canto propio seleccionado, sino que lo amplían con lo aprendido de sus profesores y con fragmentos musicales impuestos con aparatos musicales o con el suave canto educado del Frailecillo” (Este pájaro silvestre de voz dulcísima es uno de los fringílidos que con más facilidad aprende y reproduce fielmente todo fragmento musical que por educación se le imponga. El Frailecillo o camachuelo, en alemán Dompfaff  o Pinzón de Turinguia, ha sido uno de los pájaros de mayor estima en Alemania, donde, con él, efectuaron un buen comercio de exportación enviándolo educado e interpretando con su voz de dulce flauta y a las mil maravillas fragmentos de obras musicales. (El autor, en 1934, tuvo ocasión de oír a algunos de estos pájaros importados y no sabría decir qué es lo que más le admiró: si el arte imitativo o la dulzura de su voz).

El canario del Harz toma una preponderancia enorme, la afición aumenta considerablemente y se fundan sociedades. Los cultivadores del canario del Harz se esmeran en la educación y selección e introducen en su canto estrofas de notas musicales tremoladas escalonadas, que confiere al canto una nueva forma de expresión más musical, de más mérito que en la que hasta entonces habían sido educados. Cada criador adopta para sus canarios la escuela más adecuada a su estirpe, creándose los linajes de Klingelroller, del Wasseroller, del Koller, etc. Con la particularidad de que los criadores se conforman cada uno con pocas, pero puras, variaciones de la escuela que han adoptado en sus criaderos. Las escuelas de Gartner. Volkmann y Ernges acumulan el máximo prestigio a la canaricultura alemana.

Surge inopinadamente un nuevo aficionado, un simple minero, que eclipsa rápidamente los éxitos de Volkmann y Ernges. Sus canarios son indiscutiblemente superiores a los de sus contrincantes. Ante la escasez de repertorio de los canarios de otros criadores, los de Trute poseen más de treinta variaciones, lo que da lugar a una acogida muy favorable por los aficionados y obtienen los máximos galardones en los concursos de canto.

Nunca se supo cómo había podido obtener y fijar en la sangre de sus canarios tal variedad de notas. Trute se vanaglorió de no haber introducido jamás sangre de canario alguno de otros criadores, dando a entender que su raza era enteramente propia, establecida por él solamente, sin la cooperación de nadie. De ser cierta esta aseveración, el mérito de Trute

Sería más extraordinario aún, ya que cabría suponer el haber tenido que iniciar su linaje con canarios vulgares o cruces de éstos con algún pájaro de campo de la misma familia de los fringílidos.

Lo cierto es, según parece, que los canarios de Trute tuvieron un éxito efectivo cerca de la afición, y que si fue duramente atacado por falta de pureza de distintas variaciones, por parte de algunos viejos aficionados partidarios de los canarios de Ernges, no justifica que la mayoría de la afición que aceptara en principio el éxito de Trute, se viera influenciada por presiones y propagandas para empezar a suprimir sin ton ni son variaciones de los Trutes iniciales, llegándose en los últimos años del siglo XIX a ser escasísimos los criadores inteligentes que cultivando Trutes auténticos se mantuvieron en su criterio, aceptando la bondad de aquellos canarios tras haber eliminado algunas variaciones que, lógicamente, dada la enormidad de éstas, era imprescindible suprimir para obtener una perfecta armonía del conjunto del canto establecido por Trute.

Cuando la mayoría de la afición había dado al traste con los canarios de Trute, aparece en el año 1900 otro obrero muy joven, Seifert, quien, ante el estupor de todos, presenta en un concurso de Leipzig un conjunto de canarios que causa sensación por la gravedad de entonación hasta entonces desconocida en los canarios Roller. La forma armoniosa de expresión y la pureza de dicción de sus variaciones ruladas sobrepasa con mucho lo oído hasta entonces en otros canarios. Algunas estrofas, que hasta aquel día no habían sido correctamente emitidas en su tono adecuado por otros canarios, son ejecutadas por los Seifert con voz magistral de bajo profundo, por lo que obtienen la máxima puntuación en el concurso, con gran superioridad en los clasificados en segundo lugar.

Seifert había rehusado imprimir en el repertorio del canto de sus canarios toda variación privada de esencia musical y fue ferviente partidario de no admitir en su escuela de canto toda nota que pudiera desvirtuar la pureza de dicción de las distintas variaciones típicas de los Edelrollers.

Como Truter, tampoco Seifert explicó la forma cómo obtuvo su linaje, a pesar de que se le ofrecieron sumas enormes por su secreto. Muerto o expulsado de Alemania en 1902, su familia vendió sus canarios a un corto número de criadores, los cuales, cultivando los originales Seifert, por una parte, y otros escasos cultivadores de los Trute, por otra, se llegó a establecer por la masa de la afición alemana, en la primera década del actual siglo, una unificación o mezcla de linajes, sin precisar predominios de una u otra escuela, siendo, en realidad, este Edelroller indefinido el que llegó a nuestro conocimiento, sin que sepamos a ciencia cierta la bondad o mérito de unos u otros, a pesar de que se ofrecieron como auténticos Trute u originales Seifert.

Lo que sí puede asegurarse es que tanto Trute como Seifert fueron los creadores de dos linajes propios e inculcaron en la afición conceptos y exigencias de canto hasta entonces desconocidas. Los Standards alemanes evolucionaron para obtener la máxima pureza de canto en las notas que se consideraron y se consideran aún hoy como básicas del Edelroller, suprimiendo en la denominación de los mismos las notas compuestas de varias escuelas de canto, de forma que en el Código de 1913 no figuran las denominaciones compuestas:

Klingelglucke y Gluckrolle, y el Zwier, que formaban parte de las notas de mérito de los Códigos de los años 1910 y 1911. Posteriormente, en el Standard en vigor desde los años 1922 al 1937 se suprimió el Wassergluck, no aceptándose desde entonces más denominaciones que las conocidas actualmente y que procuraremos tratar con detalle al estudiar el canto Roller, si bien se ha de anticipar que la exclusión de los compuestos de Gluck y Wasser en los Standards, fue motivada al reconocimiento de ser exacta la teoría o conclusión mantenida por Seifert, y apoyada posteriormente por otros excelentes criadores, de que las mixtificaciones de la nota Gluck causaba comprobados perjuicios a la musicalidad y pureza de canto de los Edelrollers, que se había conceptuado como perfecto. Esta medida influyó en la masa de la afición para atenerse a un principio y, como consecuencia de él, a mejorar y estabilizar el canto Edelroller que ya había tomado derroteros peligrosos y que a no dudarlo se hubiera dado al traste con el resto de las sangres Trutes y Seiferts que felizmente aún quedaban en manos de inteligentes aficionados que habían comprendido a tiempo lo peligrosas que resultaban las variaciones mixtificadas de distintas escuelas, ya sean de Gluck, Wasser, Schockel o Koller.

Hay que insistir que el canario Edelroller que nosotros hemos conocido no era el genuino Seifert o descendiente de este puro linaje, pues si bien los canarios de este criador tuvieron una aceptación en la mayoría de la afición de principios de siglo, no por eso hay que pensar que absolutamente todos los criadores inteligentes lo adoptaron como reproductores de sus criaderos. Es posible que quienes criticaron severamente a Trute por falta de armonía en los canarios de su raza, no cultivaran más que “Seiferts” en sus criaderos; pero, en cambio, otros inteligentísimos aficionados que supieron saborear lo bueno, y no poco por cierto, de los Trutes, continuaron con éstos e incorporaron, quizás, algunos de los poquísimos Seiferts que debieron quedar en manos de muy pocos aficionados. La propaganda de la masa de la afición a favor de los Seiferts se hizo patente en toda la Alemania de principios de siglo, de forma que todos decían cultivar “Seiferts” cuando, en realidad, no eran en su inmensa mayoría más que mezcla de Trutes y Seiferts, con posible predominio de sangre del primer linaje, y esto gracias a quienes con inteligencia habían sabido conservar y apreciar la bondad de los Trutes, denominándolos simplemente Edelrollers.

Han existido controversias respecto a la pureza de canto, tono, melodía, etcétera, entre los canarios de Trute y Seifert. En general, se ha criticado severamente a Trute por falta de pureza y por faltas graves de armonía en el repertorio de sus canarios. Es natural que canarios que emitían treinta y tantas variaciones, tuvieran algunas notas escasas de pureza y que éstas produjeran falta de armonía en el conjunto del canto. Se le criticó también de que sus variaciones ruladas eran poco huecas no llegando al Hohlrollen (rulos huecos), etcétera, etc. Lo cierto es que si hiciéramos caso de los informadores de la época, llegaríamos a la conclusión de que ha existido siempre una división de criterios técnicos y de interpretación alrededor del canto Roller y que esta división fue disminuyendo a medida que se fueron puntualizando y discriminando las notas de méritos en los Standards alemanes gracias al tecnicismo de quienes mantuvieron sus criterios y conocedores al fin del buen canto Edelroller que había de imperar en la Alemania de la primera postguerra europea.

La diversidad de juicios contradictorios y opiniones opuestas respecto al cnato de los Trute y Seifert, muestra la división de criterios que existió en la Alemania consolidadora de los Edelrollers clásicos. Por tal motivo sería interesante conocer la capacidad técnica, no iteraria, de quienes emitieran juicios sobre este tema. Por otro lado sería interesante, también, conocer su probado desinterés en la defensa de tal o cual linaje. El autor, que al fin, no creyendo haber conocido puros Trutes ni Seiferts, se limitará a juzgar los Edelrollers que conocimos en la primera postguerra europea, sin precisar, repite, la pureza o dominio de este o aquel linaje. No obstante, y para demostrar los juicios contradictorios señalados, es bueno que el lector aficionado conozca la opinión de quien cultivó y conoció a fondo las estirpes de Trute y Seifert y que nos suministró auténticos Edelrollers clásicos. Se trata de la opinión del viejo Paul Holzky, quien, en 1930, publicó una revista de Canaricultura de Barcelona, que dirigía mi buen amigo D. Manuel Garrido, unos artículos titulados “Los Canarios de Trute y Seifert”, y cuyos artículos sirvieron, también, a mi buen amigo D. Ramón Cors, de aclaración a conceptos expuestos por parte de otro aficionado y también amigo D. Juan Mariné, en una circular de la Unión de Canaricultores de Barcelona.

Transcribiré los mismos párrafos que lo hiciera el Sr. Cors al referirse a los artículos de Holzky.

“En el transcurso del tiempo, la raza de Trute pasó en su conocida casa sencilla, pero limpia, por sus diferentes fases, desde el más delicado Klingelrolle (rulo timbrado) hasta el más sonoro (Hohlrolle (rulo hueco). Esta última muestra del talento de Trute, sin embargo, se presentó sólo después de haber trabajado durante decenas de años arduamente. Los Hohlrolle de Trute han causado asombro al mundo.”

“Seifert, que la mayoría de los aficionados se habían figurado como un señor ya entrado en años, era todavía muy joven, de modo que parece imposible que a tan corta edad haya podido formar una raza tan preponderante.”

“Seiferte fue un hombre de suerte, que adquirió casualmente una raza ya desarrollada, la cual él, hombre de grandes conocimientos, perfeccionó hasta llegar a la altura que todos conocemos.”

“Que, como fuere, el hecho es que Seifert mereció el aplauso de todos los criadores de entonces, pero lo que no era justo es que se le enalteció a costa de Trute, cuyo nombre empezaron, a pesar de tener una fama mundialmente reconocida, a arrastrar por el lodo.”

“Vamos a poner frente a frente las melodías de los Trutes y de los Seiferts, para juzgar cuál de las dos razas tiene un valor más elevado. Escuchemos primero un canto de un Trute, ejemplar original. Ante todo, era la manera atractiva del canto lo que a menudo fue elogiada por los jueces. ¿Qué era, pues, lo atractivo del canto? En el canto había una facilidad y una resolución unidas a un enlazamiento de las diferentes melodías, todo lo cual le dio al canto el peculiar encanto. Era el arte de Trute de enlazar hábilmente los pasajes sueltos y, además, a pesar de toda multiplicidad de canto, había pureza en él. Ante todo había los pasajes huecos de diferentes clases y, entre éstos, la reina de todos, el notable rolle hueco cantado en todos sus matices, con todas sus flexiones. Sonaba el canto de los pequeños maestros tan melancólico que parecía querían dar expresión a sus pesares. La maestría de ellos eran tan grande que, al cantar los huecos suaves, podía oírse perfectamente el tic-tac del reloj. Además, vamos a mencionar el rolle de risa o sea el Schockel, que fue cantado bajando la voz poco a poco hasta que por fin se perdió en sonoros tonos de pecho.”

“¿Qué diferencia hay entre los canarios de Trute y seifert? El canto del primero era todo fluido, todo resuelto, mientras que el de los Seiferts era lento y perezoso. De todos modos, esta impresión de su languidez se ha mejorado debido a la intervención de tantos criadores entendidos.”

“Seifert ha dado al mundo una raza que fue aceptada con brazos abiertos, sobre todo después de haberse echado a perder los canarios de Trute, por la poca inteligencia de muchos criadores. Una gran ventaja de los Seiferts sobre los Trutes era la solemnidad de su canto, con lo que la raza se ganó en seguida la simpatía de todos los aficionados.”

“No faltaba en el canto de los Seiferts su pureza. No había ninguna Knorre, o sólo pocas, y a menudo estorbaban las voces nasales. La raza nueva venció a los Trutes por la profundidad de su voz y en ésta estribaba especialmente su fuerza. Ahora bien, ¿eran los canarios de Seifert más ricos en pasajes huecos que los de trute? Nadie se atreverá a afirmar esto, o se puede dudar que haya oído jamás un solo Trute. En los de Seifert no existen los pasajes huecos en sus cinco o seis flexiones, o, por lo menos, yo no les he oído nunca. Los pasajes huecos de Trute son inolvidables para el criador de aquellos tiempos que haya criado los canarios originales de Trute. Tal perfección en este particular no se alcanzará nunca más.”

“Pero también a Seifert hay que reconocerle su mérito en alto grado, el cual consistió principalmente en que se presentó al público con su nueva raza justamente en el momento cuando, debido a la poca inteligencia de muchos criadores, los descendientes de Trute bajaban por la pendiente, formando nuevos cantores de Seifert el mayor contraste con los degenerados de Trute.”

Esta fue la opinión del célebre criador alemán Holzky respecto a los canarios de Trute y de Seifert. Con esta opinión, muy autorizada, los lectores sabrán a qué atenerse respecto a este discutido asunto, y a la importancia que en Alemania se le dio al tono hueco en las variaciones de los Edelrollers clásicos.

¿Podemos afirmar, en general, que en la actualidad se mantiene el mismo criterio que animaba y supongo continuará animando a los alemanes, creadores al fin del Edelroller, de mantener la pureza de dicción, tono y ritmo de las variaciones de las notas fundamentales o básicas de nuestro estimado cantor? Nadie dudará, si cree haber oído y saboreado el canto noble del Roller clásico alemán que nos estamos deslizando vertiginosamente por una pendiente de confusionismos y destrucción, al estimular la mezcla del canto clásico con las dispares líneas de canto Gluck, Wasser, Schockel y Koller. Podemos asegurar que en la actualidad mantenemos el mismo confusionismo que tuvo la masa de afición alemana hace cuarenta y cinco o cincuenta años.

¿Qué se pretende, conservar una modalidad de canto maravillosamente reconocido y al parecer saboreado mundialmente, o fomentar nuevas formas de expresión en las que en realidad muy pocos demuestran en sus publicaciones mantener un criterio uniforme de interpretación tanto en la determinación de su valor como en la exposición de la estructura de sus variaciones?

¿Por qué ese afán de obtener la mayor gravedad posible en las variaciones del canario Roller a costa de la modificación de la estructura del canto y de sus cualidades típicas de expresión: Oquedad, nobleza, redondez, dulzura, sentimiento, delicadeza y, en suma, musicalidad?

¿Podemos asegurar que la mayoría de los Rollers actuales, aun los de mayor puntuación, poseen en realidad estas formas de expresión aunque sólo sea en formas de expresión aunque sólo sea en grado medio? Si en efecto no es así, ¿a qué es debido? Sencillamente a haber introducido y fomentado en el canto Edelroller lo que los alemanes de primeros de siglo estaban convencidos ser incompatible con la pureza de dicción, tono y ritmo de los nobles cantores del Harz.

El que modestamente escribe este artículo, al ser requerido por el Jefe Nacional del Sindicato de Ganadería, para reorganizar este Grupo, ante el rumbo evolutivo ya comprobado desde hace un par de decenios, se permitió dirigir un llamamiento a la afición española para establecer lazos de hermandad y, mediante discusión, unificar criterios técnicos de Canaricultura en general, y con tal motivo, desde este sindicato Nacional se envió en diciembre de 1951 una circular profusamente difundida a la afición, en la que en el punto 3.º se decía textualmente:

“Habiendo sido los alemanes quienes crearon el canario Roller (Rulador) es muy justo que se emplee el Código Standard alemán en la puntuación de los canarios en los concursos. Ahora bien: la denominación de Roller abarca y debe abarcar el canto de todos los canarios que poseyendo variaciones ruladas o intermitentes se sujeten al tono y formas de expresión básicas en las distintas notas del código alemán.”

“Sabido es que a consecuencia de haber introducido y fomentado las variaciones de Glucke en el repertorio del canto del canario Roller éste ha llegado a poseer en estos últimos tiempos un tipo de canto y estilo completamente distintos del clásico Edelroller (noble rulador). Es innegable que ambos tipos de canto tienen sus particulares encantos. En el Edelroller, llamémosle también Flauta o Roller “voz flauta”, su canto se desliza en variaciones ruladas, escalonadas y cuyas notas intermitentes las ejecuta a un ritmo o frecuencia de relativa rapidez. En otdas las variaciones ruladas como intermitentes, el tono básico es el característico de HUECO-AFLAUTADO de un efecto musical maravilloso.”

“En el Roller “voz Glucke” sus pasajes más cortos se caracterizan por su GRAVEDAD. Las ruladas no poseen la dulzura de expresión característica del Edelroller y, en cambio, en las notas intermitentes, en cuya expresión reside su encanto y mérito, las ejecuta a un ritmo más lento y majestuoso.”

“Es indudable que a consecuencia de lo anteriormente expuesto se ha creado en la novel afición del mundo entero un concepto algo equivocado del canto clásico del canario Roller. Estimo que hay que separar y reseleccionar un tipo de canto de otro y ser juzgados ambos canarios, si fuera preciso, en concursos separados. Con ello, los aficionados partidarios de unos u otros, afinarán en su selección, dando lugar a que en concursos futuros no lejanos se oigan verdaderos ejemplares bien definidos de Rollers flauta y rollers voz Glucke.”

No pretenderé explicar las causas del fracaso rotundo de mi llamamiento a favor de la hermandad entre todos los aficionados españoles y del intento de unificación de criterios técnicos que con la mejor buena fe pretendía hacerles comprender en los distintos puntos de mi citada circular. Me cabe, no obstante, la íntima satisfacción del deber cumplido y al fin de no haber sido estériles ni absurdos mis puntos de vista al comprobar los nuevos derroteros, con sus nuevos conceptos y variación de denominaciones que fueron aplicando desde entonces lo que creían que nada ignoraban y no aceptaban sugerencias de nadie en el ambiente madrileño.

Continuando con mi punto de vista del apartado 3.º de la citada circular, consideraba entonces cuando fue escrita, y continúo manteniéndolo ahora, que un canario Roller voz Glucke tenía más probabilidades de puntuación al poder emitir mayor número de variaciones, esto es: las propias de su línea de canto (Glucke, Gluckrolle, Glucknorre, Gluckpfeifen, Wasserglucke, Klingelgluck…); las m´sa o menos perfectas, diría mejor muy mediocres, de las comunes a las distintas líneas de canto (Klingel, Klingelrolle, Hohlklingel y Pfeifen) y las fundamentales o básicas de la línea o rama antagonista o Roller voz flauta (en nuestro caso, Hohlrollen y Hohlknorren), que nunca son ejecutadas o, por lo menos, yo no las he oído, con su tono y ritmos característicos clásicos.

Ahora bien: si el espíritu que ha guiado a los alemanes es el de mantener la pureza de dicción para evitar mixtificaciones en mayor o menor grado del canto por ellos creado, parece absurdo que una línea de canto como la de Glucken, que por la complejidad de consonantes y vocales que intervienen en el texto de sus variaciones hacen modificar el ritmo, enturbian la dicción y el tono se torno grave, más o menos sordo, pero no hueco, y sin tantos matices de belleza musical, puedan ser juzgados bajo un mismo Standard, a pesar de que teóricamente esté concebido apto para tal fin. Por tanto, no es prudente que ambos tipos de canto, de características más o menos opuestas, sean enfrentados en una “igualdad” prácticamente desfavorable para una línea clásica que se desea conservar y siguiendo o aplicando normas contrarias de la regla general establecida a favor de la calidad y no de la cantidad de variaciones.

No pretendo defender a ninguna línea de canto y sí solamente exponer mi criterio para que los aficionados juzguen de acuerdo a sus conocimientos. Lo que no es justo, ni crea cultura y sí mucha confusión es el hacer ambiente y propaganda de una línea de canto determinada en perjuicio de otra que probablemente no ha sido escuchada con todos sus matices y flexiones de voz a causa, precisamente, de las mezclas y propagandas de quienes no han tenido ocasión de saborear el auténtico canto Edelroller de hacer cuarenta años.

Por todo lo que antecede, estoy convencido de que en un futuro más o menos próximo se dictarán normas aclaratorias o se establecerá nuevo Standard o puntuaciones, que permita justipreciar las distintas líneas de canto. ¿Solución? Solamente los organismos internacionales competentes serán los únicos que deberán hacerlo con verdadero conocimiento de causa.

Nosotros, según mi modesta opinión, e ínterin aparezcan las normas internacionales que deberán aparecer sin duda, debemos inculcar a la masa de la afición criterios firmes y exactos de lo que es verdaderamente el canto del canario Roller. Para ello contamos ¿verdad que sí?, con la experiencia, técnica y buena voluntad de quienes en España son verdaderos conocedores de esta cultura, y con este llamamiento, que me permito lanzar, podremos publicar los conocimientos y criterios para general conocimiento, tras establecer las controversias, que siempre son convenientes y educadoras, que puedan surgir por parte de quienes, con mayor conocimiento de causa, nos permitirán estudiar y analizar con más facilidad la técnica nada fácil del canto Roller.

Siguiendo esta norma, agradeceré sinceramente remitan controversias a los puntos o en la totalidad de mis opiniones expuestas en estos primeros artículos de esta Revista. Estimo que nadie debe ofenderse porque surjan quienes rebatan teorías o principios que creemos ser ciertos y estemos efectivamente equivocados. Por mi parte, pueden creerlo, me sentiré satisfecho y agradecido por todo lo que pueda aprender, que por cierto no es poco, y continuaré gustoso exponiendo modestamente mis experiencias de cuarenta y ocho años de afición, intentando aclarar conceptos o que me los aclaren, quienes también gustosamente sabrán hacerlo, para crear un ambiente de prestigio, de deportividad y verdadera hermandad, tal como lo había previsto en mi llamamiento del año 1951 desde este mismo Sindicato Nacional de Ganadería.

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