EDUCANDO A LA PROLE

Porcroller

EDUCANDO A LA PROLE

REVISTA: LAS AVES  Nº5 (ESPAÑA).

FECHA: NOVIEMBRE/DICIEMBRE 1975.

AUTOR: LUIS VAÑECEK.

El comienzo del otoño es un toque de alerta para nuestros esforzados cultivadores de canarios Roller puros, ya que una buena parte de los ejemplares jóvenes de sexo masculino, hasta entonces pacíficos y casi letárgicos, empiezan a manifestarse inquietos, intolerantes y agresivos.

En su briosa adolescencia, insisten en ensayar sus primeros trinos rudimentarios de canto, ahuyentando del palito a sus compañeros menores, aún ingenuos, que atraídos por simple curiosidad, se acercan para asistir al improvisado recital.

Hablando en serio, estamos ya en el momento justo para ir apartando a los machitos más desarrollados, introduciéndolos en voladeras de reducido tamaño (sirven para ese fin las jaulas de cría) para su mejor observación, mientras se van acostumbrando al menor espacio del que disponían hasta entonces. Una vez conseguido este objetivo y escogidos los más aptos para el aprendizaje propiamente dicho, se colocará a éstos en sus jaulas individuales definitivas, instalándolos luego en su sabo, estantería o armario adaptado a este fin, y poniendo las jaulas a una prudente distancia para evitar rencillas o cuchicheos contraproducentes.

En estas condiciones conviene mantenerlos hasta que se adapten bien a su nueva situación individualista, proporcionándoles suculenta alimentación y además una frecuente y amistoso trato, a fin de que pierdan temor o desconfianza al nuevo ambiente.

Así vamos llegando a una fase decisiva de la educación –piedra angular de la conformación de nuestro plantel- que puede resultar homogéneo y armonioso, como fruto de nuestros cuidados y desvelos, prodigamos a los jóvenes cantores en la época crítica de su evolución como por otra parte puede salir desarticulado, monótono o incompleto, como consecuencia directa de la falta de dichos cuidados.

Definición: Decir que un Roller bien nacido se hace solo, equivale a una blasfemia; si así fuese, los grandes maestros europeos nunca habrían transformado al canario silvestre en un Roller de nuestros días… por lo que antecede, resulta evidente que debemos seguir educado a nuestros canarios. El próximo paso será poner divisiones entre jaulita y jaulita para que los alumnos no se vean. Al mismo tiempo, se les simplificará la alimentación, consistente casi exclusivamente en granos (alpiste y colza) no muy mezclados, para que no se distraigan buscando  los  más  apetitosos y  tirando  los  demás, sin pensar en lo que cuestan. Además, no prestan la debida atención al “maestro” que les recita la lección. Lo que sí se les puede suministrar esporádicamente en una “lengüeta” es un alimento de refuerzo o una golosina.

Aclarados estos puntos, empezaremos a aplicar poco a poco la cortina de oscurecimiento, que se debe manejar con cierta prudencia al comienzo, para que los alumnos que se han adaptado ya al sistema no se adormezcan ni se estanquen en su evolución. Por lo tanto, debemos darles oportunidad para que se agiliten y desahoguen cantando cada vez que ello sea posible.

Siguiendo así este apasionante proceso entre agradables emociones y algunas decepciones, el aficionado debe observar atentamente el estado anímico de su alumnado, prestar mucho oído al canto que emite el aprendiz

Debe predominar siempre el que tiene canción más formada, carácter reposado, voz hueca, melodiosa.

Frenar mediante cortina al brioso, al que acusa impurezas, quebrantos y trinos agudos; si no da señales de corregirse, se le excluirá de la comunidad y del lugar, para que no contagie a los demás con sus irregularidades.

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