EL ENTRENAMIENTO DEL CANARIO ROLLER

Porcroller

EL ENTRENAMIENTO DEL CANARIO ROLLER

REVISTA: PÁJAROS  Nº7 (ESPAÑA).

FECHA: JULIO/AGOSTO/SEPTIEMBRE 1969.

AUTOR: RAFAEL LEÓN RIVERO (CUBA).

En el entrenamiento de los canarios Roller, palomas mensajeras y gallos de lidia, existen tantas variantes como criadores pudiéramos decir. En el caso de los canarios Roller, y más específicamente los pichones, podemos proceder de la siguiente manera: Tenemos, como es natural, los pichones en un amplio jaulón de vuelo y en virtud de que se aproximan los concursos, debemos comenzar a entrenarlos. Las fechas de recogerlos y encerrarlos en las jaulas de entrenamiento varía, pues tenemos el caso de pichones que desarrollaron en jaulones que estaban situados en lugares apartados de la casa y, por lo tanto, los pájaros son muy ariscos, o el caso contrario, es decir, el jaulón, tuvimos la precaución de situarlo en un lugar de la casa de mucho acceso, siendo estos últimos más dóciles.

En el primer caso debemos proceder de la siguiente manera: estos pichones ariscos, los recogemos entre el 15 y el 20 de septiembre, situándolos en sus jaulas individuales para que se vayan adaptando a esta nueva situación con tiempo. En el caso de los pájaros más mansos a los que nos habíamos referido, podemos proceder en forma distinta, es decir, trasladarlos a las jaulas individuales o bien directamente a las jaulitas del gabinete de entrenamiento.

Ya sea de una forma o de la otra, nos encontramos con que ya tenemos a los pichones formando “teams” (equipos) de cuatro pájaros en sus respectivos gabinetes. En este estado las cosas, es recomendable que durante los diez primeros días se mantengan completamente abiertas las puertas de los gabinetes, para que se adapten a su nueva situación de enclaustramiento –si se nos permite la expresión -, sobre todo para que lleguen a conocer perfectamente la ubicación de los comedores y bebedores. Una vez transcurrido ese tiempo, podemos comenzar a cerrar gradualmente las puertas de los gabinetes, de manera que podamos controlar a nuestro antojo la luz en el interior de los mismos. Ya en esta fase del entrenamiento podemos abrir tres veces al día las puertas. A saber: Por la mañana temprano, al mediodía y por la tarde, de cinco a seis, manteniéndolas en esas condiciones por espacio de 30 a 40 minutos, es decir, mientras los pájaros se mantengan cantando.

En esta forma hemos ido adelantando en el entrenamiento hasta el punto en que ya cerramos completamente las puertas de los gabinetes, y a partir de ese momento podemos proceder de la manera que a continuación se expresa. Habíamos quedado en abrir tres veces al día las puertas de los gabinetes  para que  los pichones  cantaran  libremente, pero dentro del propio gabinete. Pues bien, ahora sacamos las jaulas del interior de éstos y las situamos sobre una mesa, formando lo que podríamos llamar una torre, es decir, la jaula marcada con el número 4 directamente sobre la mesa, y así sucesivamente, hasta el número 1, que forma el tope, ocupando la posición más elevada, como es lógico, y a la que se le coloca en su parte superior una libreta o cartón. Debemos aclarar que el pichón que ocupe la jaula número 1 debe ser el más cantador y el mejor en calidad musical en todos los sentidos, pues viene a actuar como guía del “team”. Es posible que al comenzar este procedimiento, las dos o tres ocasiones en que coloquemos los pájaros sobre la mesa, éstos, al extrañarse, no canten, pero más tarde sí lo harán rápidamente una vez extraídos del gabinete, que es precisamente lo que se persigue con el entrenamiento, para que canten inmediatamente que se le presenten al juez que ha de juzgarlos, pues también es bueno aclarar que en el entrenamiento no se persigue otra cosa más que la mencionada, en atención a que el buen canto lo trae consigo el pájaro por su linaje y nunca lo consigue por medio del tan repetido entrenamiento; aun cuando intentemos educarles con maestros de primera categoría, ellos sólo darán lo que por herencia han adquirido.

Durante los dos o tres meses que dura el entrenamiento, debemos observar y escuchar celosamente a los pájaros para separar inmediatamente a los que tengan tendencia a emitir demasiado alto los Bells o bien las flautas, así como cualquier sonido que vaya en detrimento del buen canto. De no actuar en esa forma, pueden tener la seguridad de que en poco tiempo todos los pichones adquirirán esas faltas y nuestro trabajo se habrá perdido. En muchos casos, muchos pichones con esas tendencias al soltarlos nuevamente por un tiempo en los jaulones de vuelo, suelen mejorar mucho, e inclusive en algunos casos volver al cuarto de entrenamiento.

Al fin nos hemos quedado con el grupo de pichones buenos cantadores y como es natural, sin las faltas mencionadas, y es en esa oportunidad cuando procedemos a acoplarlos formando equipos con pichones que posean idéntico REGISTRO y la modulación de sus variaciones sean semejantes en cuanto a la profundidad de tono, pureza, gravedad, frecuencia, etc., todo lo cual le confiere al equipo acoplado (observando estos requisitos) una armonía musical de conjunto que va a impresionar favorablemente en cuanto a los efectos generales se refiera.

LA ALIMENTACIÓN DE LOS PICHONES DURANTE EL ENTRENAMIENTO:

Es este capítulo de suma importancia por razones obvias. Todos debemos saber que los animales se hacen y deshacen por la boca; por lo tanto nuestros canarios, que desde luego pertenecen a ese reino, no iban a estar excluidos.

La alimentación de semillas será a base de una dieta de alpiste y nabina. Durante los primeros días de comenzar nuestra labor de entrenar a los pichones, la administración de nabina será limitada a un 20 %, siendo aumentada gradualmente a medida que pasan los días, hasta llegar a dar, ya próximo el concurso, un 50 % de alpiste y un 50 % de nabina, teniendo buen cuidado de no prodigarnos más en la dosis de esta última.

LA NABINA:

Cuyo nombre científico es Brassica Napus Oleifera, pertenece al grupo de los granos oleaginosos que tienen una marcada cantidad de grasas o sustancias oleaginosas en su composición química, que es la siguiente:

Albúmina o proteína, 19,4; Hidratos de carbono, 16,4; Grasa, 38,5.

Desde luego, estas cifras pueden variar de acuerdo con las muestras. Además, esto es lo que nos interesa desde el punto de vista de nuestra canaricultura de canto. La nabina posee sustancias anti-tiroideas o bociógenas, que provocan un agrandamiento (hiperplasia) del tiroides, glándula situada en la parte anterior del cuello de las aves y que por mediación de su hormona (tiroxina) estimula la secreción testicular, y todos sabemos que el canto de las aves es dependiente de esa secreción, que mientras más acentuada sea, más estridente será el canto en cuestión. Pues bien, la hiperplasia a que nos referíamos compromete la secreción de la hormona tiroidea, disminuyendo como consecuencia lógica en la circulación y por tanto el estímulo al testículo del ave no será tan marcado y su canto, en relación directa, como decíamos, con este proceso fisiológico, también será más suave.

EL MAESTRO O TUTOR:

Un buen canario maestro es difícil de conseguir y deberá reunir condiciones excepcionales; las variaciones que posea deberán ser claras y bien emitidas, con un profundo Hollow-Roll y Bass, así como también profundas y plañideras flautas a fin de que el pichón las pueda aprender con facilidad. Es aconsejable que el maestro sea un canario de no menos de dos años, pues en esta edad tienen sus variaciones más firmes, ser de tono firme y carente, desde luego, de cualquier nota que pueda considerarse como un defecto, en especial los Bells. Es preferible que el canario que se dedique a educar pichones no lo tenga, pues por buenos que éstos sean, el pichón, salvo raras excepciones, lo convertirá en un defecto.

Es aconsejable que estos canarios, que por su indiscutible calidad se destinan para maestros, no deben dedicarse a la reproducción, ya que es un hecho cierto que el canario que cría, por la excitación que le produce la época del celo, desmejora su canto. Además al utilizarlo como reproductor, iniciará su muda más tarde, y en la época que más lo necesitamos, que es precisamente cuando los pichones van a comenzar su entrenamiento.

Aquí damos por terminadas nuestras colaboraciones en relación con el canario de canto. Esperamos que nuestros modestos conocimientos sobre la materia, expresados a través de las páginas de PÁJAROS, hayan sido de utilidad para los hermanos canaricultores españoles.

Si se nos permite, nuestra próxima serie de trabajos se referirán al canario de factor rojo (red-factor).

Sobre el autor

croller administrator

Deja un comentario