EL MEJOR CANARIO

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EL MEJOR CANARIO

REVISTA: LAS AVES “REDORNI”  Nº12 (ESPAÑA).

FECHA: NOVIEMBRE/DICIEMBRE 1977.

AUTOR: MANUEL VIANA JEREZ.

Seguramente que al observar el título de la presente nota los lectores habrán pensado que la misma estaría referida a destacar las bondades de un determinado canario por haber reunido las condiciones ideales por su magnífico color, especial forma, o extraordinario canto según fuese la raza o variedad a que perteneciera y, por lo tanto, convertido por sus indiscutibles méritos en una especie de Campeonísimo al haber conquistado los más importantes premios en los certámenes en que hubiese sido presentado.

Pero no; no hay tal cosa.

También es posible que el título dado a este artículo no responda estricta y literalmente a su contenido, y pienso que tal vez hubiese sido más acertado darle el de: ¿El mejor canario es el que obtiene el mayor puntaje?.

Porque de esto se trata. Simplemente el de dar a conocer dos diferentes opiniones o puntos de vista con relación a este interrogante respecto a los canarios de Canto Harzer Roller.

En principio, podrá considerarse que la respuesta es sumamente sencilla y en consecuencia el comentario carecería de interés, pero por las discusiones que se suscitan al profundizar en el tema y que llegan en algunas ocasiones a mantener prolongados debates de los aficionados que sostienen uno u otro punto de vista, el problema lejos de ser simple es bastante complejo, teniendo en cuenta que, hasta ahora, no se ha llegado a ninguna solución que satisfaga a ambas partes.

Antes de continuar, debo advertir que me he de circunscribir a comentar lo que ocurre entre los aficionados argentinos, de modo que, el pensamiento que tengan o puedan tener los aficionados de otras latitudes, considero que por carecer de suficiente información y otras importantes razones, debo abstenerme de comentar.

Abordando el tema y como primera referencia, diré que el origen, la raíz de las discusiones que felizmente no llegan al acaloramiento pero sí a cierta vehemencia, es un tour, el Glucke,  pero más que el tour  en sí, es lo relacionado  con la  decisiva  influencia  que puede tener ésta tan polemizada nota en la obtención por un canario de un primer puesto en los concursos, ya sea participando individualmente o como integrante de un stam.

Veamos entonces en primer término qué dicen sus defensores.

El Glucke figura como nota positiva en el Código del Standard, de manera que, si el canario canta Glucke, los jueces deben asignarle el puntaje que a criterio de ellos merezca aunque sea de escaso valor, y aun cuando pueda determinar la obtención de una colocación de privilegio en el certamen. Y prácticamente no añaden nada más.

Como se ve, el argumento es bien simple y al mismo tiempo muy contundente.

En cambio, los opositores (llamémosles así) manifiestan que no es razonable que un tour que proviene de la línea de Wasser pueda influir decisivamente en la colocación final en los concursos.

Pero esto no es todo. Agregan que en la actualidad los canarios con Glucke emiten la nota con muy pobre calidad, siendo por tanto muy injusto que un ejemplar al que se le adjudique dos o tres puntos en dicho tour, en razón de esta circunstancia, se imponga en un certamen sobre otro de la línea de Hohl pura, cuyas notas básicas sean netamente superiores.

Dicen más. Si reconocen que no les agrada que sus canarios tengan dos o tres puntos en Hohlklingeln o en Pfeifen que son notas propias de la línea de Hohl, ¿por qué les conforma que los tengan en Glucke que está a la par de aquéllos en lo referente a puntaje? Y continúan: ¿es porque sólo les interesa obtener el premio aun cuando ello vaya en detrimento de la pureza de la línea?.

Veamos dos ejemplos:

  Canario con Glucken Canario sin Glucken Canario con Glucken Canarios sin Glucken
Hohlrollen 8 8 7 8
Knorren 6 7 6 6
Hohlklingeln 6 5 5 5
Pfeifen 4 6 5 5
Glucken 2 * 3 *
Klingelpartien 2 * 1 1
Imp. General 2 3 2 3
  30 29 29 28
  x3 x3 x3 x3
Total puntos 90 87 87 84

Analizando el primer caso vemos que en el ejemplar con Glucke, el Knorren y el Pfeifen sólo están en la calificación de bueno pero en el que carece de Glucke, los cuatro touren básicos están en Muy bueno, y sin embargo no gana.

Algunos dirán que existe un recurso para evitar que gane el canario con Glucke y consistiría en que los jueces les asignen un punto en Klingelpartien al canario sin Glucke de manera  que, al empatar el puntaje total,  éste  ganaría  al tener mejor Knorren,  pero…  ¿sería ilícito que los jueces le “fabriquen” esa nota a un canario que no la ha cantado en esos momentos o que no la tiene en el repertorio de su canción. En el segundo caso también se observa que el Hohlrolle es mejor y, además, los dos puntos en Impresión General contra los tres puntos del canario sin Glucke en ambos casos, están demostrando a las claras una mayor calidad de éstos.

Ante estos ejemplos, dirigiéndose a los aficionados que sostienen que sólo ha de tenerse en cuenta el mayor puntaje para conceder la primera colocación y, por ende, la adjudicación del premio, les preguntan: de los dos ejemplos citados ¿con cuáles canarios se quedarían para criar? Y la respuesta no se hace esperar. Sin duda que con los segundos de ambos ejemplos, pese a totalizar 3 puntos menos lo que tienen Glucke.

Y entonces, ¿no son mejores? Por supuesto que los que sostienen la teoría del mayor puntaje no lo niegan, es decir, que en este aspecto los dos núcleos están de acuerdo.

Y no para ahí la cosa. La reciente aprobación del nuevo método o sistema de asignación de puntos en la Planilla del Standard, que consiste en anotar directamente los puntos totales de cada tour, o sea que, por ejemplo, si con el sistema anterior el juez asignaba a un canario 7 puntos en Hohlrolle, ahora hace figurar 21, ha proporcionado un argumento más a los aficionados partidarios de la pureza de la línea.

En efecto, por el nuevo método los jueces pueden adjudicarles hasta dos puntos más a cada tour, es decir que, si a juicio de ellos un canario tiene más de 21 puntos, equivalentes a 7 del sistema anterior en los touren principales, pueden asignarles 22 y hasta 23 puntos. De igual manera si en los medianos tiene más de 12 puntos o sean 4 del sistema anterior, pueden darles 13 ó 14 puntos, procediendo en forma similar si estiman que tiene más de 15, en cuyo caso les podrán asignar 16 ó 17 puntos.

Veamos un esquema que dará mayor claridad:

 

Canario con Glucke

Canario sin Glucke
Hohlrollen 20 (más de 6 del sistema antiguo) 24 (8 del sistema antiguo)
Knorren 21 (7 del sistema antiguo) 21 (7 del sistema antiguo)
Hohlklingeln 14 (más de 4 del sistema antiguo) 15 (5 del sistema antiguo)
Pfeifen 15 (5 del sistema antiguo) 15 (5 del sistema antiguo)
Glucken 9 (3 del sistema antiguo)  
Klingelpartien (1 del sistema antiguo) (1 del sistema antiguo)
Impresión general (2 del sistema antiguo) (3 del sistema antiguo)
  Total puntos                      88Puntos                    88 Puntos

Se observa que dos de las cuatro notas básicas del canario sin Glucke son mejores que las del otro ejemplar, llegando el Hohlrollen a 24 puntos o sea 8 del método anterior, y en cambio el otro canario sólo tiene 20 puntos, pero dado que obtuvo la modesta cifra de 9 puntos en Glucke, se adjudica la primera colocación por sólo un punto, pese al menor puntaje en Impresión General. Esta tan reducida diferencia, indudablemente crea una mayor disconformidad.

Y las discusiones, amables algunas veces, algo ásperas en otras, siguen entre los aficionados.

Al llegar a este punto, el lector dirá: muy bien, pero hasta ahora el articulista se ha referido a este problema en forma genérica, dando a conocer las opiniones de dos grupos de aficionados, pero… ¿y la propia cuál es?

Aunque no sea frecuenta, como en este caso entiendo que soy un aficionado más, creo que debo definirme. Y lo haré sin ninguna clase de limitaciones, sin reparos de ninguna naturaleza, claramente.

Estoy con los que han dado las tan numerosas como sólidas razones ya señaladas, y agrego: estoy con los que buscan la mayor melodía en el canto de sus canarios; con los que mantienen la pureza de la línea, no introduciendo en sus cepas voces extrañas. Estoy con los que siempre tienen presente que los mejores canarios son aquéllos que emiten pocas notas pero de alto valor, y no los que tienen más notas pero de valor reducido. Estoy, por último, con los que al lógico deseo de conquistar una destacada figuración en los certámenes anteponen el plausible y muy justificado orgullo de que sus cantores posean voces claras y limpias, libres de impurezas que afean el canto. Y a fuer de sincero, añadiré algo más.

Si en un certamen de Canto Roller se le adjudicara el primer premio a un canario que en su canción haya emitido Glucke de pobre calidad, ganando el concurso como algunos de los ejemplos dados, y se me acercase un aficionado diciéndome que compró el mejor canario, refiriéndose a ese ejemplar, sin titubear un instante le diría: “Señor, usted adquirió el canario de más alto puntaje, pero eso no significa que sea el mejor”.

Naturalmente que esto le causará enorme asombro y entonces tendría que explicarle detalladamente el motivo que a mi juicio me llevó a darle esta respuesta. Si no procediese de tal modo, mi fuero interno me acusaría de engañarlo.

Evidentemente este artículo no da solución al problema ni ha sido éste el propósito, pero es posible que en otra nota dé a conocer mi pensamiento en ese sentido sin pretender que sea la solución perfecta, aunque una de las alternativas podría ser la de adjudicar el primer puesto al canario que obtenga el mayor puntaje en los cuatro touren básicos, esto es el Hohlrollen, Knorren, Hohlklingeln y Pfeifen.

Y como final haré un comentario dirigido a todos los lectores de este artículo, aficionados y no aficionados a la canaricultura.

Tengo la impresión que el enfoque de este tema puede provocar comentarios favorables y también adversos, estos últimos particularmente de los que fundamentan su posición basándose sólo en el puntaje de la Planilla de Valores.

A ellos les digo que no soy enemigo del Glucke, sino del mal Glucke y, en especial, de lo que considero mistificaciones del tour. Este tour bien emitido es una buena melodía, pero desgraciadamente en la actualidad se oye en forma deficiente.

Asimismo, admito que el contenido de este artículo puede tener imperfecciones en algún aspecto, como las tienen infinidad de obras, ya sean literarias, teatrales o de cualquier otro orden cuando los entendidos profundizan en ellas y las desmenuzan con rigurosidad; de modo que también podrá tenerlas esta modesta nota y tal vez las que me han sido publicadas en la revista y en otras extranjeras.

Pero ya sea el lego o el entendido y más éste que aquél, debe hacer la crítica sensata de las obras examinándolas en todo su contenido valorando lo bueno y señalando lo que no lo es, dentro de un marco de absoluta imparcialidad. Que la finalidad no sea la exclusiva y deliberada intención de buscar únicamente los defectos.

Por tanto, si las fallas en que involuntariamente pueda haber incurrido son escasas, o sea que, si en lo fundamental el aspecto positivo es elevado, el artículo habrá sido eficaz.

Además, y esto es muy importante, si esa pequeña porción negativa que pueda contener provoca la reacción de los aficionados, impulsándolos a mantener un saludable intercambio de opiniones, tal saldo negativo también pasará a ser positivo, tanto más si se llega a un acuerdo feliz, donde se le adjudique con entera justicia al ejemplar que realmente lo merezca el título de EL MEJOR CANARIO.

Y entonces sentiré una completa e íntima satisfacción, por haber cumplido con los aficionados y conmigo mismo.

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