LA EDUCACIÓN DE LOS CANARIOS

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LA EDUCACIÓN DE LOS CANARIOS

REVISTA: PÁJAROS  Nº 18 (ESPAÑA).

FECHA: NOVIEMBRE/DICIEMBRE 1961.

AUTOR: ANTONIO GÓMEZ-TRELLES PINEDA

Aunque ya se ha tratado en diferentes artículos de la enseñanza y educación de los canarios, no está de más insistir en algunos aspectos de la misma, tan interesantes para obtener los ejemplares de mayor perfección dentro de la mejor clase y que son los que posteriormente han de servir como profesores de las siguientes generaciones.

Ante todo conviene seleccionar aquellos canarios cuyo fenotipo (aspecto exterior) suele corresponder a las características de canto lleno, grave, dicción suave en la que predomine la vocal sobre la consonante.

Estas características externas, tipo, figura, se concretan en pecho ancho, cabeza gruesa, y durante el canto las plumas que recubren la región de la tráquea forman una prominencia tan acentuada que sobrepasa en redondo a las dimensiones de la cabeza.

Elegir siempre los ejemplares cuyo canto utilice con preferencia las vocales o y u, eliminar los que pronuncien a y e, y no seáis tampoco tolerantes con los que abusen se los timbres con la i.

Cualquiera que sea el sistema de cruzamiento que hayáis empleado o pretendáis seguir, la tabla de Felch, el sistema William, etc; procurar que las notas básicas de los canarios que utilicéis sean lo más puras posibles, es decir, si preferís rulos, exigir los mejores; si elegís gluk, wasserroller, conservarlos con exclusión de otros. No cruzar ambas cosas, porque si pretendéis que un pájaro Holrol haga buenos glukes, os costará tiempo y trabajo conseguirlo y la perfección llegará con dificultad.

Hoy día se han hecho tantos cruces sin fundamento que resulta muy difícil encontrar canarios de pureza en una línea de canto.

De todo esto se deduce que para facilitar la labor educativa de los canarios no debemos salirnos de una consanguinidad relativa, ya que la transmisión de caracteres análogos no podremos conseguirla si cada vez que unimos un macho con una hembra ponemos diferencias entre ellos.

Si el fenotipo es semejante y los órganos del canto similares, el pájaro resultante del cruce llevará estas características del canto y le será fácil entonces pronunciar las notas constitutivas del canto de sus progenitores. Bastará que oiga, al abuelo , al padre o al tío para asimilar con  rapidez el  repertorio o canción con todas  sus variaciones,  que luego su gusto, el Sentimiento y la pasión que ponga en el canto debido a su temperamento unido a algunas notas ancestrales que heredó en sus genes, le completarán.

No voy a repetir los procedimientos que se siguen en la educación de los canarios por ser de sobra conocidos, pero conviene tener presente que aunque los pájaros sean sometidos a una enseñanza por máquinas, discos, grabaciones magnetofónicas o profesor, hay que evitar que los dos primeros meses de vida de la vida del pájaro perciba otro canto que no sea el que nosotros deseamos enseñarle, pues este tiempo de sus primeros gorjeos o “repaso” es en el que fija para siempre la retentiva de la canción oída y el canario no tiene capacidad para aprender otra después de la que primeramente ocupó su cerebro.

Por eso se recomienda apartar los machos cuanto antes, separarlos de las hembras, no tanto de las hembras jóvenes, como de aquellas viejas, entendiendo por viejas las de sobre año que no han criado, o aquellas a las que se les murió el macho que las emparejaban y pían y hacen llamadas que el macho joven aprende con facilidad, estropeando su canto.

Dejar uno o dos machos (tampoco es conveniente que haya muchos si no son del mismo canto), sin que críen y hacer que retrasen la muda cuanto sea posible manteniéndolos en canto para que las primeras crías pasen junto a ellos hasta el tercer mes. Después no hay cuidado en separarlos porque los más precoces que no dejan de cantar con su canción bien aprendida servirán de maestro a los que les sigan en las posteriores nidadas.

A primeros de noviembre (si están en habitación de vuelo con luz velada a primeros de diciembre) enjaular individualmente los machitos jóvenes, colocarles un profesor por la noche que cante con las primeras luces, quitarlo después y volverlo a colocar por la tarde en una segunda sesión se canto y habréis completado la labor educativa. Eliminar sin piedad los defectuosos, separándolos de los demás, hasta completar una verdadera orquesta en la que todos interpreten su partitura con regularidad y si disonancias.

De esta nueva promoción de jóvenes cantores siempre se podrá elegir alguno que se haya distinguido por su gravedad, suavidad, volumen, longitud, máxima aspiración del que celosamente cuida y mima sus canarios con la vista puesta en lograr la siempre difícil perfección. Este será el profesor de los años venideros.

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