LA LEYENDA DE LOS BOSQUES DEL HARZ

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LA LEYENDA DE LOS BOSQUES DEL HARZ

Por Manuel Matoses

(Artículo traducido y adaptado).

Muchas historias fueron escritas, muchas canciones y poemas fueron creados en torno a la figura de muchas aves y animales, pero ninguna es tan interesante como la Leyenda de Ana Maria Guiñadles, que recoge y nos muestra una historia realmente curiosa, al hacer su propia adaptación, dotándola de un cierto significado vinculado a la naturaleza de las cosas.

La leyenda del Harz…

Así dice la leyenda: Ciertos Magos y Ermitaños que vivían en los bosques de Harz, preocupados del progreso indiscriminado, de la automatización del mundo y por el distanciamiento que mostraba el hombre con respecto a la naturaleza, decidieron buscar una solución.

¡El hombre cada minuto que pasa es más esclavo del progreso y se olvida de las maravillas que una vez un Dios nos dio! Uno de los Magos, con sus barbas grandes y blancas dijo a otro, creo que la solución está aquí mismo, acariciando su barba, de forma pensativa. En la naturaleza, exclamó otro mirando el bosque denso que las rodeaba. Los Magos y Ermitaños se pusieron a pensar sobre qué quería decir exactamente la exclamación de su amigo. Caminaron a pie y con lentos pasos se dirigían todos juntos hacia el bosque. Uno de ellos tomó un pajarillo llegado de las lejanas Islas Canarias, y acarició su plumaje. El trino del pequeño pájaro les ayudó a meditar.

Inmediatamente, los Magos y Ermitaños se detuvieron fascinados. Una buena idea iluminó sus mentes de una forma mágica y fugaz. ¡Aquel pájaro sería la solución! En su corazón puro tratarían de introducir el espíritu del bosque virginal, donde la naturaleza reinaría como ama y señora, donde no llegaría el progreso, y por lo tanto todos vivirían en paz y armonía.

El pajarillo, con su voz dulce y agradable, con un espíritu mágico y alado, llevará a las casas de los hombres el canto del bosque.

El canario del Harz fue creado especialmente para el hombre, para ser el emisario de la naturaleza y para conseguir sosegar el espíritu de los humanos. Cantará en la noche,  arrullará a la media luz y piará con la luz de los lugares donde viva, reproducirá con su canto exactamente lo que los Magos y Ermitaños quieren transmitir a los hombres.

El canario del Harz suavizará su canto e iniciará así su nueva melodía. Emitirá “Rururoeore” como el viento. “Knorrrrr, knorrrr” como el suave y débil sonido que se escucha al desprenderse las rocas por el barranco. “Gluck, gluck, gluck”, como el cacareo de una gallina llamando a sus polluelos. “Lo, lo, lo, lo”, como tintinea el pacífico rebaño de ganado. “Riiiiiiiiiiiiii”, como la serenata del grillo enamorado.  “Ho,ho,ho,ho”, como el grito asustado de un pájaro silvestre del bosque.

Hoy día aún el inquieto alado sigue habitando en las casas de los hombres que, gracias a los poéticos Magos y Ermitaños de los bosques del Harz, tiene ahora el alma de la naturaleza en sus casas, concentrado en la garganta del suave y mágico cantor del Harz.

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