TODO ES RELATIVO

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TODO ES RELATIVO

Por José Expósito

Mediante nuestros sentidos nos relacionamos con el entorno exterior y cada individuo percibe la realidad de una forma ligeramente personalizada, pues cada uno de nosotros tiene más o menos sensibilidad en cada uno de nuestros órganos sensoriales; esto, lejos de ser un inconveniente, favorece el contraste de pareceres pues cada uno defiende lo que sus sentidos le indican y, hablemos de colores, de sabores, de olores, encontramos opiniones ligeramente discrepantes, así como personas especializadas en la apreciación de la calidad de una determinada cualidad.

Como es natural el sonido también lo percibimos de una forma relativamente diferente y cuando hay que matizar, surgen las diferencias de criterio. Un caso concreto es el límite entre el Hohl  y el Hohlklingel, sobre todo en canarios que enlazan unos con otros de forma permanente aprovechando la ligera pausa del Hohlklingel  para reponer aire y así alargar la emisión del Hohl; la única forma de diferenciarlos es captar la consonante y ahí está el límite auditivo de cada persona y el origen de algunas polémicas que se repiten concurso tras concurso y en las que suelen repetir protagonistas, lo cual pone de manifiesto la buena intención de las partes y los diferentes umbrales auditivos y, por añadidura, esos Hohlklingel suelen ser muy profundos y huecos y son recompensados con una calificación alta, acorde con su calidad, provocando la consiguiente perplejidad en aquellos aficionados que no los perciben. La única solución es aceptar el límite auditivo que nos acompaña.

Pero existe también el caso contrario, canarios que cantan Hohlklingel muy lentos y a la hora de emitir el Hohl lo hacen con un ritmo que roza lo discontinuo; otra vez tenemos que recurrir a la consonante para identificar que es Hohl y en algunas ocasiones de gran belleza, pues las vocales dominan de tal forma a las consonantes que volvemos al mismo problema. Si no captamos la “erre” inicial nos puede asaltar la duda y por encima el canario suele mover el saco aéreo en el que algunos quieren refugiarse para identificar la emisión. Hay que escuchar muchos canarios y de distintos criadores para ir educando nuestro oído a las distintas formas de emisión  y como en otras actividades confiar que el entrenamiento de su fruto.

Un problema similar es el del Hohlkorren; aquí es la -K- inicial y un ligero descenso del tono lo que nos permite separar el Hohl de esta forma tan bella de Knorren;  por otro lado, sólo canarios de gran calidad son capaces de emitir así y puede suceder que nunca se haya tenido la ocasión de escucharlos ,afirmar que es un invento moderno o esperar una emisión compuesta tipo Glucken-Rollen o Glucke-Knoreen  parece indicar lo anterior; hay que tener en cuenta que las notas compuestas siempre serán mezcla de discontinuas  o continua y  discontinua. Pero es imposible  emitir dos rulos distintos simultáneamente. Al Hohlkorren llegan pocos canarios pues deben empezar por un Hohl descendente y a continuación descender a un tono más profundo y añadir una doble erre muy dominada por las vocales generalmente –ouu- siendo frecuente y conveniente que se pierda la ligera –K- inicial con que comienza esta parte tan grave de la canción.  Es una de  las recompensas  que tiene  el cultivo de las líneas  de Hohl, si bien es cierto que en ejemplares magníficos estas emisiones van acompañadas de unos Hohlklingel de la máxima calidad y con un ritmo claramente semidiscontinuo, (tuvimos la suerte de escuchar en el concurso de Fuenlabrada del 2003 un ejemplar de Rafael Salsoso (121/03)  que repetía lo anterior en cada ciclo; es una gran recompensa a las horas de sala de enjuiciamiento que muchos de nosotros pasamos concurso a concurso), otras veces  interrumpen el canto y jadeantes intentan recuperar la respiración. Tanto en la línea de  “LOS CALÉS” como en la de  “LOS CAMELLOS” de D. Francisco Alarcón hay muchos canarios y en distintos criaderos que cantan estos bellísimos Knorren  aunque el citado anteriormente es uno de los que más perfectamente lo ejecuta.

Es relativamente cierta la afirmación que los grandes canarios no dan hijos de su misma calidad. Esto se debe a que se trata de animales sin consistencia genética: Por poner un ejemplo de lo falsa que resulta, cuando se trabaja en línea, voy a citar el caso del 70/418/79 de Heinz Schneider  de 89 puntos; de un total de 29 machos que intervienen en su árbol genealógico hay 19 canarios de 90 puntos, uno de 89,dos de 88 y uno de 87, de los otros no figura la puntuación ;pero en la línea paterna son todos de 90 puntos salvo uno de 87 y otro de 89. Pero además todos tienen más o menos relación con el 26/418/70 y esta es la constante en todos los ejemplares del mismo criador y que son el origen de los canarios que ahora están bajo nuestra responsabilidad. Según Alarcón lo normal en estos canarios era H-25 o 26; KN -19-20; HK-18 y P-18 y además casi todos cantaban Glucken.

Es relativamente cierta la afirmación que “la experiencia es un grado”; incluso se oye con cierta frecuencia: “A estas alturas me vas a venir a mí con esas”; pero es un hecho que criadores jóvenes y con muy pocos años de experiencia están poniendo “encima de la mesa“ canarios de una calidad excepcional. Pero además alguno de ellos está haciendo una labor de difusión de una importancia especial, repartiendo sus mejores ejemplares entre muchos aficionados bien noveles o más veteranos; me refiero concretamente a Gonzalo Vergara. Para mí, un ejemplo a seguir.

Es relativamente correcto poner nombre propio a una línea de una gran estirpe, pues si  termina mal no afecta al tronco; pero a parte de la falta de reconocimiento y respeto al  trabajo de los fundadores  de la estirpe Schneider-Alarcón-Hermida,  perjudica gravemente a la colaboración entre criadores de la misma estirpe. Me refiero concretamente a “LOS CELTAS”, estoy seguro que se trata de unir e ilusionar a un grupo de criadores; pero creo que se deben  presentar correctamente y con el tiempo provocará bifurcación e incluso escisión.

Es relativamente frecuente olvidar el trabajo de equipo y aprovechando la coyuntura apurar a los ejemplares que durante muchos años se han conservado en pureza pero con una consanguinidad moderada, cerrándolos, pues al principio resisten; pero a corto plazo su resistencia disminuye, el agua enturbia, la fecundidad disminuye o desaparece  y con el tiempo la enfermedad e incluso la muerte dan al traste con unos posibles años de gloria. Está claro que la colaboración en la conservación de una estirpe no está al alcance de todos, no es una prueba fácil de superar. Como siempre el tiempo pone a cada uno en su sitio. No hay estructura más resistente que un cable y está hecho de hilos de acero que individualmente ni son muy resistentes ni muy largos; pero que enlazados unos con otros, trabajando en paralelo sustentan los grandes puentes  colgantes que tanta admiración despiertan.

Quiero aprovechar la ocasión para agradecer públicamente la colaboración de D. Rafael Cortazar en la conservación de la estirpe “LOS CAMELLOS” que en silencio y año tras año está siempre donde hace falta.

Como todo es relativo, todo lo anterior  puede ser acertado o no, pero es lo que pienso en este momento.

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