UN AÑO MAS…………..

Porcroller

UN AÑO MAS…………..

AUTOR: Manuel Matoses Córdoba.

“Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”.

Charles Reade (1814-1884) Escritor inglés.

Nuestro destino era el Mundial de Ornitología Deportiva de Piacenza (Italia), que se celebro entre el 15 y 25 de enero del 2009. El jueves 22 de enero a las 9 de la mañana partíamos para Milán, tres grandes amigos Francisco Hernández Villarín (criador de Timbrado Español), Alejandro cuervo Montes y éste que os relata ahora lo sucedido, Manuel Matoses Córdoba. Habíamos pasado días antes cierto temor pues los pilotos de Iberia estaban en huelga y nos temíamos lo peor para el día de la salida, finalmente todo fue con normalidad. Salíamos contentos de España, pues ya sabíamos los resultados y aunque no habían sido todo lo exitoso que esperábamos, varios amigos habíamos obtenido algún metal. Francisco Hernández Villarin (Plata-Equipos Timbrado Español), Ángel Garzón Hernández (Oro-Individual Canto Harz), Aitor González González (Oro-Individual Canto Harzer Color Amarillo) y finalmente en este caso un canario de mi propiedad obtuvo otra preciada medalla (Oro-Individual Canto Harzer Color Blanco). Así que todos contentos llegamos a Milán, después de alquilar un coche, instalarnos en el hotel, comer y dar una vuelta obligada por Milán, decidimos desplazarnos a Piacenza, ya que aun sabiendo que la exposición al público se inauguraba el viernes, contábamos con ciertos contactos, para poder acceder al Pabellón de exposiciones.

Nos perdimos por las carreteras Italianas, pero al final llegamos, tarde, pero pudimos entrar. Todo estaba preparado para el día siguiente, los stand de las casas comerciales, las 27.694 aves expuestas, Canarios, Loros de todas las especies y variedades, coloridos Diamantes de Gould, Jilgueros mutados, Gorriones Mutados, y como no, nuestros Harzer, nuestros campeones. Previamente habíamos recogido las planillas, los catálogos y las medallas. Después de una vuelta por el pabellón, saludar a los amigos de COM-España, etc, regresamos a Milán a cenar, como os podéis imaginar, Pizza y canelones, para beber cerveza, finalizando con un Capuccino.

A la mañana siguiente retornamos al aeropuerto de Malpensa, allí teníamos que recoger a Rafael Alabau y a Ángel Garzón, el principal triunfador en este Mundial, en lo que se refiere a canaricultura Harzer. Después de las felicitaciones y las fotos de rigor, rápidamente salimos todos juntos hacia Piacenza, teníamos ganas de ver la exposición abierta al público.

Al llegar allí y entrar, al ver todo el evento en pleno auge te das cuenta que es un acierto rendirse ante la proposición deseada de acudir, al principio te resistes a realizar un viaje en el que no sabes muy bien que te encontrarás, por qué vivencias pasarás y sobretodo qué sabor de boca traerás de regreso a España. Una estancia de cuatro días será suficiente para degustar un Campeonato Mundial, realizar alguna visita turística-cultural y volverás a casa preguntándote donde será el Mundial del próximo año, porque acudirás, en esta ocasión dejando las dudas de tu presencia únicamente a la cuestión económica.

Ver todo el despliegue, todo el colorido, aficionados de todo el mundo, es una cuestión que merece la pena vivir, aunque solo sea una vez en la vida, os recomiendo ir a un Mundial.

A todo esto, antes de entrar en el Pabellón, decidimos comer un bocadillo y una cerveza en la puerta, para entrar dispuestos a “devorar” la exposición. Una vez dentro, lo primero visitar a nuestros canarios; en la zona Harzer conocimos a algún criador Italiano, y al Austriaco Campeón del Mundo en la modalidad de equipos. En una especie de cabina/cuartito adyacente a la habitación de los Harzer, tuvimos la oportunidad de escuchar algunos lotes de los que habían competido por el oro Mundial, y tengo que romper aquí una lanza en favor de la canaricultura Harzer española, tenemos en España los mejores canarios del mundo. Lotes de canarios cargados de “espinas”, de influencia de “Wasser”, con influencia de “Gluck”. Canarios con notas de calidad pero que eran necesarias entresacar de un canto poco musical. Sí he de reconocer, que aunque los canarios Campeones del Mundo no rindieron ni se “agarraron al palo” en el momento que tuve la oportunidad de escucharlos junto a su propietario, esos canarios sí tenían otra calidad, otras voces, otra musicalidad, ya me hubiese gustado a mi, probar en casa con esos canarios de 25 en Knorren.

Después de varias vueltas por el recinto, de sacar fotografías, de realizar las compras pertinentes por parte de todos los componentes de la expedición, de encontrarnos con otros amigos españoles que también habían acudido a la muestra, después de todo, partimos para Milán, momento este para relajarnos, ducharnos, reflexionar de lo visto. Junto al Hotel, curiosidad o destino se encontraba en el Restaurant “Il Canarino”, decidimos cenar allí, parecía el sitio ideal para celebrar una cena con los buenos amigos de afición, y como no, hablar y escuchar conversaciones de canarios.

El sábado, de vuelta nuevamente a la Exposición, aunque repetición de lo del día anterior, (son cosas estas las nuestras que nunca cansan, ¿verdad?), otra vez a ver los canarios Harzer, otra vez a ver los loros, alguna compra más, alguna foto más. Eso sí, mucha más gente que el sábado, la zona de venta de canarios contaba con multitud de canarios a la venta, además de loros, híbridos, etc. Salimos pronto, directos a comer. Nos despedíamos así del Mundial, el resto del viaje lo dedicaríamos a hacer turismo.

Por la tarde visita al Duomo de Milán, nos cruzamos con una manifestación antiglobalización, visitamos algunas tiendas de regalo, algunas cervezas, estábamos cansados. A la mañana siguiente después del desayuno, al aeropuerto a dejar a Rafael Alabau, que partía en vuelo directo a Valencia. Después continuamos con la ruta turística por Varese, por cierto una pequeña ciudad con encanto, que desde aquí os recomiendo visitar, para comer y casi por casualidad encontramos un pintoresco lugar, con estilo propio.

Casi sin darnos cuenta nos vimos montados en el avión camino hacia Barajas, durante el trayecto la sensación era unánime todo había salido perfecto, ya sólo quedaba planificar el próximo año, los planteamientos eran dos. El Mundial en Portugal y un viaje a Alemania, donde visitar los Montes del Harz, la cuna de nuestros canarios Sankt Andreasberg, la casa de Wilhelm Trute, el Museo dedicado al Canario Roller, visitar  criaderos alemanes, etc.

Al llegar los dos campeones, Ángel Luis y yo sufrimos momentáneamente la perdida o extravío de nuestro equipaje, primero nos dijeron que se había quedado en Milán, Ángel y yo nos mirábamos sin hablar, creo que ambos pensábamos lo mismo. No nos importaba el equipaje, sino la medalla, el diploma y las planillas que habíamos guardado en la maleta, finalmente un buen rato después apareció todo y el semblante de la cara nos cambió a los dos, era como haber vuelto a ganar la medalla. Nos despedimos, quedamos en las fotos, y nos marchamos disfrutando de los cuatro días que habíamos pasado haciendo algo de lo que más nos gusta. Ser felices y disfrutar de las cosas que nos ofrece la vida.

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