UN CAPRICHO DE CANARIOS

Porcroller

UN CAPRICHO DE CANARIOS

Por Teo Reveriego y Mario Sánchez

En las planillas aparece un giro, el schockel, que no es fácil de escuchar en los concursos, al menos en España. Es un canto que Fratantoni lo describe como un tour hueco con un movimiento de sonido silábico, separado, vibrante y algo de imperativo. Quise saber algo más y pude averiguar que este giro, casi extinguido ya, se mantenía por algunos criadores en Bélgica y quizás en Francia. Pero la curiosidad me picaba, y cuando la curiosidad pica… Quería saber cómo sonaba de verdad. Quería escucharlo, y la única manera era conseguir un pájaro.

Libro del Campeonato del Mundo del Año 2001. Algún alemán, algún francés y algún belga con buenas puntuaciones. Quizá tengan pájaros que den schockel. Ahora hay que ponerse en contacto con ellos. Directorio de participantes. Ahí están.

Imaginaros la situación: es Navidad, la familia reunida, todo el mundo contento y con buen ánimo, un cuñado (Teo) profesor de Francés:

– Oye cuñao, tú estuviste en Bélgica ¿no?, pues me tienes que hacer un favor…….

Y el cuñado encontró un francés, que decía que tenía un pájaro con tres puntos en schockel en esos momentos, no era suficiente, había que seguir buscando. Y el cuñado encontró un belga, pero monsieur Joseph Nijsten es flamenco que habla un dialecto alemán y le cuesta hablar francés. Decidimos comunicamos por carta. Tenía algunos pájaros con schockel y buenas puntuaciones. Intercambiamos planillas. Pero los pájaros que yo quería, él los necesitaba para criar. Habría que esperar un año.

Octubre del 2002. Vuelvo a ponerme en contacto con monsieur Nijsten. Volvemos a cruzamos cartas, saludos, planillas. Y cada vez que el cuñado me traduce o me escribe una carta, se me viene a casa a cenar. Al final nos ponemos de acuerdo en los pájaros que monsieur Nijsten quiere de mí y los que yo quiero de él, pero tres de los pájaros que me interesan forman parte de los dos equipos que va a presentar al Campeonato del Mundo en Amiens. La operación queda cerrada independientemente del resultado que se obtenga Una vez más hay que esperar, pero esta vez ya sólo un mes Ahora el problema es otro: ¿cómo me traigo los pájaros?.

Por mensajería, no me fío; y monsieur Nijsten tampoco. Habrá que ir a buscarlos aunque sea un fin de semana y traerlos en avión, pero deberán pasar cuarentena en el aeropuerto. La solución es coger un par de días en el trabajo y traerlos en tren.

– Para ir en tren vamos en coche, dice mi cuñado, no tienes problemas de horario ni de revisor, paras cuando quieres, duermes donde te apetece. Si hay algo que hace feliz a mi cuñado es un coche con el depósito lleno. No le importa conducir y conoce el camino. Decidido, nos vamos en coche.

Media Europa en alerta por nevadas y viento. Todas las televisiones invitando a la gente a quedarse en casa, la mayor parte de los puertos cerrados Esperemos que por autoría haya menos problemas. Hemos quedado en ir a Lanaken (Bélgica) a buscar los canarios y allá vamos.

En el último momento otro de mis cuñados (Vito) se apunta también a acompañamos. Es un manitas y entiende de mecánica. Toda ayuda viene bien. Es Jueves 30 de Enero de 2003. Comemos y nos vamos. Tenemos 2000 kilómetros por delante. Coria, Salamanca, Valladolid, Burgos, empieza a nevar, y de qué manera. Esa primera noche dormimos en Pasaia-Pasajes, casi en la frontera con Francia.

A la mañana siguiente sigue la lluvia primero, después nieve otra vez. Pasamos la frontera. Veinte minutos más tarde cierran el paso por Irún. En la radio no dejan de dar avisos de ráfagas de viento huracanado en el Suroeste francés y los Pirineos. La verdad es que no era para tanto. Seguimos nuestro camino hacia el Norte, siempre por autopista ¿sabéis cuántos peajes hay en las autopistas francesas y qué precio tienen? Evitadlas, si podéis. Ahorraréis dinero y disfrutaréis del camino. Nosotros no podíamos. Teníamos poco tiempo, el mal tiempo amenazaba a cada momento. A medida que avanzábamos el viento era más flojo y la lluvia más fuerte. Poco a poco la lluvia se transforma de nuevo en nieve Circulamos con precaución. El paso por la circunvalación de París está imposible.

Pasado París, la nieve se acumula en las cunetas. El hielo comienza a invadir los arcenes y el carril exterior. Atención a los carteles no vayamos a equivocamos de salida. No nos equivocamos, pero quizá hubiera sido mejor dar un rodeo. 20 km de retención. Conseguimos pasar, avanzamos un poco más y estamos en Bélgica. La gasolina mucho más barata. La autovía totalmente iluminada, con farolas en todo el trazado. Así da gusto. Son las once de la noche. Llegamos a Lieja. Desde las nueve de la mañana que salimos de Pasaia-Pasajes, han sido trece intensas horas en la carretera. Nos merecemos un descanso, pero antes…unas birras. Nos las hemos ganado; además, estamos en el país de la cerveza.

Amanece un nuevo día, frío pero tranquilo, de momento; sólo un poco de nieve. Lanaken está cerca, y Maastrich también. Sí, Maastrich es de Holanda; pero cualquiera tiene un despiste. Mientras intentamos volver atrás vamos hablando de la comida: que seguro que nos dice que nos quedemos a comer, que si habrá que aceptar.

– Oye, ¿aquí qué se come?

– Mejillones y patatas fritas, es el plato nacional. En serio. Bueno, también comen carne de caballo.

Finalmente llegamos a Lanaken a la hora fijada Aún nos da tiempo a desayunar en una gasolinera donde la señora, sorprendentemente habla mejor español que francés. Se agradece Monsieur Nijsten viene a buscamos para guiarnos hasta su casa. Llega con su nieta. Tiene una grave y permanente cojera como consecuencia de un accidente de tráfico. Es un hombre simpático y agradable. Policía Municipal retirado, treinta años dedicado a los canarios. Efectivamente, nos invita a comer y nos dice que su mujer cocina muy bien y que prepara muy bien las especialidades belgas. Sonreímos. Llegamos a su casa y antes de presentamos a su mujer y a la hija nos presenta los canarios. Durante un rato mantenemos una conversación curiosa: Yo le digo a mi cuñado lo que quiero que le diga a Nijsten en francés, al mismo tiempo intento hablar en inglés con la hija que después le repite al padre y a la madre en alemán lo que le acabo de decir. De locos, pero de risa. Hay que reconocer que es una familia amable y simpática. Comemos las especialidades belgas que ha preparado la mujer una sopita de verdura, una carbonada (especie de caldereta de caballo) y patatas fritas, montones de patatas fritas. Durante la comida cada cual sigue la conversación como puede. Finalmente llega el momento de recoger los canarios y de despedimos. A Monsieur Nijsten se le caen las lágrimas, se emociona fácilmente, dice la hija. No podía creerse que un loco atravesara Europa en un fin de semana de crudo invierno para buscar unos canarios y charlar un rato con él. Es por cuarta vez campeón del mundo, pero Nijsten parece no darle mayor importancia Para él no es más que el fruto de treinta años de dedicación, afición y trabajo con los pájaros.

El regreso es más duro que la ida. Hay más nieve, las carreteras están en peores condiciones. Afortunadamente hay menos tráfico. Bajamos igual que subimos: con precaución y escuchando la radio para saber la situación y dónde se encuentran los quitanieves. Vienen por detrás de nosotros. Vaya, que vamos abriendo camino.

Cuatro días después de haber salido nos encontramos de regreso en Coria con cuatro parejas de canarios. Entre los pájaros que me he traído hay dos (el 50 y el 58) que formaron parte del equipo campeón en Amiens. A partir de ahora a sacar el máximo número de crías y a finales de año oiremos schockel. Seguro.

soc01

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