VIAJE A ALEMANIA

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VIAJE A ALEMANIA

AUTOR: Manuel Matoses Córdoba.

En esto de la canaricultura, todos tenemos siempre en nuestra mente algún criador dedicado a nuestra raza, que por su veterania, su palmarés, etc. Nos impresiona en mayor medida y nos gustaría o deseamos tener canarios de su criadero.

En este sentido en el mundo de la canaricultura Harzer, y a pesar que en España hay grandes canarios y criadores de esta variedad, todos los aficionados al Harzer anhelamos la posibilidad de tener un pajarito con anilla DKB (Federación Alemana).

Fue en diciembre del 2009 cuando Tomás Hernando, Oscar Alcorta y Aitor González me propusieron viajar hasta Alemania para visitar a Herbert Schmittwilken, faltaban pocos días para partir hacia Alemania, pero solamente necesite varios segundos para responder con un rotundo “CONTAR CONMIGO”, no pregunté por condiciones del viaje, horarios, ruta, etc. Solo sabía que no podía faltar a esa cita, para mí histórica.

Desde que comencé a participar en Campeonatos del Mundo en 1994, año tras año Herbert participaba y ganaba, lo cual contribuía a formar su propio mito entre los aficionados. En el mundial de Portugal durante el año 2001, tuve la oportunidad de conocerle, pero con su alemán cerrado y mi español huraño no fuimos capaces de comunicarnos. En el Mundial de Bélgica 2002, volví a coincidir con él, esta vez con la ayuda de unos amigos tuve  la oportunidad de intercambiar, tímidamente eso sí, algunos puntos de vista y lo que fue mejor aún, pude comprarle dos canarios de los que habían participado en el mundial aquel año. De esta forma llegaban posiblemente, los canarios de Magnífico Schmittwilken a España por primera vez.

Los resultados fueron muy buenos, al siguiente año y después de muchísimas cartas enviadas por el sistema antiguo, es decir sobre y sello. Varios criadores españoles logramos importar un grupo amplio de canarios, porsupuesto anillas DKB y por supuesto canarios de Schmittwilken.

Oscar Alcorta había estado, al igual que yo lo hiciera años anteriores, durante varios meses enviando correspondencia a Alemania, todo estaba preparado, contábamos con la aprobación de Herbert para visitar sus instalaciones, y éste no facilitaría 9 machos y 18 hembras.

El viernes salía desde Madrid hacia Santander, Tómas y su mujer Rosa me esperaban en su casa. A la mañana siguiente salíamos desde Igollo (Santander) Tomás, Oscar, Aitor y yo, destino Esdetenn (Alemania) 1.800 kilómetros y en mi caso 400 km más desde Madrid.

Del viaje, podéis imaginar, carretera, área de servicio, carretera. Además, buen ambiente, ilusión, amistad y ganas de llegar al destino. El domingo nos esperaba Herbert en su domicilio junto a su mujer y su nieta que haría de traductora, en una casa unifamiliar con jardín en un barrio acomodado, pero sin excentricidades ni lujos. Desde el mismo hall de entrada se respiraba “Canaricultura”, trofeos, diplomas, adornos alusivos a los canarios decoraban el interior de la vivienda. La Sra. Schmittwilken nos ofreció un café con bollería casera., aunque con dificultad por el idioma intercambiamos algún punto de vista y pasamos a una planta inferior donde estaba la sala de escucha, tuvimos la oportunidad de escuchar canarios de alta calidad, sacar fotografías, y de disfrutar de la compañía  de Herbert. Criador desde niño, hijo de criador, pues su padre ya criaba Harzer en Alemania antes de la IIº Guerra Mundial, fundador de la DKB, medallista mundial en múltiples ocasiones, etc. Lo que más me sorprendió fue un diploma que tenía colgado en su pared fechado en 1957, una reliquia que acredita un mínimo de 53 años criando harzer y ganando premios.

Nos desveló alguno secretos de su éxito, tales como que cría en perfecta lealtad con otros 3 ó 4 amigos, de esta forma pueden escuchar y seleccionar al año canarios de entre 400 pichones, nos contó que él cría con 26 hembras y 11 machos, y que las hembras una vez fecundadas sacan solas adelante a los pichones, pudimos observar la severa oscuridad a la que son sometidos los pollos en el aula de aprendizaje y la alimentación que debido al frío reinante constaba únicamente en el comedero la nabina como alimento.

Una vez recogimos los 9 machos, partimos en coche hacia el criadero, ya que su casa solamente contaba con el aula de aprendizaje y la sala de escucha. Una vez en el criadero 26 jaulones de cría y dos voladeras de aproximadamente 3m x 3m., albergaban todas las hembras de entre ellas 18 fueron a parar a nuestros trasportines. Después las últimas fotos con el Maestro, palabras de agradecimiento y un hasta el próximo año. Aún nos quedaba el camino de vuelta, y aunque cansados, todos felices por la compra de los pájaros, por la atención de Schmittwilken,  y por los buenos momentos vividos durante esos escasos 4 días.

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