Colibacilosis Aviar

Porcroller

Colibacilosis Aviar

Por Gonzalo Vergara

Es un tema ya muy viejo,  pero por desgracia actual, que sigue afectando a las aves en general y en especial a nuestros canarios, produciendo grandes bajas en algunos criaderos.

INTRODUCCIÓN

La colibacilosis es un proceso localizado o sistémico producido por E.coli, existen varios tipos de colibacilosis en aves, según qué tejido se encuentre afectado o qué enfermedad se produzca.

E.coli aparece normalmente en la porción baja del tracto digestivo. Ciertos serotipos de E.coli poseen atributos específicos de virulencia, denominándose APEC (Avian Pathogenic E.coli). E.coli aviar patógeno  capaz de generar enfermedades.

Es posible aislar el microorganismo de las membranas mucosas del tracto respiratorio (faringe y tráquea), pero su presencia no se considera normal. La presencia  en piel y plumas es considerada un contaminante ambiental.

Se pueden encontrar numerosos E.coli en  el ambiente de los jaulones, especialmente en el polvo.

Las crías jóvenes pueden contaminarse a través de los huevos contaminados; E. Coli “florece” en ausencia de una microflora intestinal ya establecida, y se extiende fácilmente con las heces durante los primeros días de vida en canarios sanos, con buenas defensas y buena flora digestiva;  las bacterias gram(+) colonizan el intestino antes que las gram(–) (E.coli). Se establece un equilibrio entre bacteria y el hospedador (canario) y si el equilibrio persiste NO hay colibacilosis.

La infección natural del tracto respiratorio en aves  se produce por inhalación de polvo contaminado por heces. Las regiones de intercambio gaseoso, sacos aéreos y pulmonares son muy vulnerables a la colonización e invasión bacteriana. MUCHAS de las septicemias colibacilares comienzan en los sacos aéreos.

Tres factores van a determinar la presencia de colibacilosis:

  • Número de bacterias.
  • Virulencia del organismo.
  • Estatus de las defensas del canario.

INFECCIONES LOCALIZADAS

Onfalitis: es una inflamación del ombligo. Normalmente se afecta al saco vitelino dada la proximidad. La infección del saco puede provenir directamente del huevo, del intestino o del torrente sanguíneo.  Las características son: inflamación, edema, enrojecimiento y pequeños accesos en el ombligo. El abdomen está distendido.

Las consecuencias son carencias nutricionales, defensas insuficientes, absorción de toxinas, y propagación de E.Coli por el cuerpo del ave, produciéndose colisepticemia. Los que sobreviven suelen estar aturdidos y con crecimiento deficiente. El saco vitelino se contrae pero permanece en forma de abceso durante un tiempo.

Celulitis: es una inflamación debajo de la piel. A diferencia de los mamíferos, en aves es normal. Hay dos formas:

  • Proceso inflamatorio: Implica al tejido subcutáneo, en particular al espacio comprendido entre el muslo y el abdomen. El pobre emplume y crecimiento rápido predisponen a este tipo de lesiones.
  • Síndrome de cabezas hinchadas: La inflamación se origina por el cúmulo de exudado bajo la piel en respuesta a la bacteria. La puerta de entrada pueden ser las membranas mucosas inflamadas de los senos o de la cavidad nasal o conjuntiva, pudiendo llegar la cabeza a adquirir un tamaño descomunal.

Diarrea: Es la manifestación clínica más frecuente de la colibacilosis. Los canarios con diarrea están deshidratados, los intestinos están pálidos y distendidos con fluido. El ciego es acuoso y puede contener pus.

Salpingitis (adultos): Es la inflamación del oviducto, estando marcadamente distendido se produce disminución o imposibilidad de la puesta.

MÉTODOS DE CONTROL

Terapia antimicrobiana:

La colibacilosis es la principal causa de uso de antibióticos en avicultura. E.Coli  puede ser sensible a muchos antibióticos como ampicilina, nirofuranos, florfenicol, neomicina, fluoroquinolonas, gentamicina, trimetropin-sulfas, ac. Nalidixico, polimixina b, estreptomicina y sulfamidas. De una revisión reciente en Georgia, resultó que  la mayoría de los aislados en pollos (64%) tenían resistencia a 5 o más antibióticos, eso se debe al mal uso de los mismos y creo que en canaricultura aun es peor. Debemos hacer un uso juicioso de los mismos. Es necesario comprobar la eficacia de un antibiótico en el laboratorio previo a su empleo. Las dosis de empleo y el tiempo de tratamiento deben ser los precisos, yo creo que las dosis deben ser 3 ó 4 veces más altas que las recomendadas habitualmente, así como prologarse varios días más el tratamiento, por razones que ahora no voy a exponer. La subdosificación es nefasta y genera resistencias más rápidas en el tiempo.

Hay que buscar otras alternativas para controlar la colibacilosis y entre  ellas está la de eliminar los agentes primarios de la infección, eliminación drástica de los sujetos susceptibles de padecer la enfermedad, por muy buenas cualidades selectivas que tengan y elección de los sujetos más sanos y robustos.

Pautas de manejo:

La higiene se considera la clave para el control. Esto incluye los nidos y manejo de los huevos, al ser un habitante normal del intestino, la contaminación fecal de la cáscara es posible  transmitirla, sacad los huevos lo antes posible; la limpieza y desinfección de las manos juega un papel importantísimo. El agua (de bebida) suele ser una fuente  de infección.

Resistencia genética:

Avances en biotecnología han hecho posible identificar genes de aves resistentes y transferir sus secuencias de ADN a determinadas líneas; creo que por aquí es por donde debemos ir.

Exclusión competitiva:

El efecto protector de la microflora normal del intestino frente a cepas patógenas de E.coli está bien documentado en pollos y pavos, en los canarios se supone que es lo mismo. En el mercado hay preparados comerciales “indefinidos” que han demostrado ser eficaces a la hora de reducir la colonización de cepas patógenas de E.coli en las aves que reciben dichos preparados. La adición de lactobacillus protege mediante un mecanismo de acidificación del buche, ciego y colon.

En definitiva E.Coli puede causar enfermedad sin ayuda de ningún agente estresante adicional pero la mayoría de los procesos colibacilares son el resultado de E.coli “normales” que se comportan como agentes infectivos secundarios. En estas ocasiones podemos usar antibióticos pero, racionalmente.

Pero lo más importante radica en un buen manejo y selección de los ejemplares que usemos como reproductores, excluyendo todos los que nos hagan dudar.

La manifestación clínica más frecuente de la colibacilosis es la diarrea, suele afectar particularmente a los pichones durante los primeros días de vida, pudiendo ocasionar gran mortandad e incluso arruinar totalmente una temporada de cría.

Cabe sospechar de la proliferación de cepas patógenas de E.coli cuando hay mortandad de pichones, normalmente entre el 2º al 9º día, las madres tienen las plumas del pecho y vientre alborotadas y con aspecto de estar mojadas “Enfermedad del sudor”, provocado por las heces diarreicas de los pichones, las cuales están contenidas dentro de una sustancia mucosa en pájaros sanos que las madres limpian con facilidad, las heces diarreicas y el calor del nido favorecen la multiplicación de E.coli que penetra por distintas vías en el organismo del pájaro provocando su muerte en 2/3 días, negándose a comer aunque los padres  intenten embucharlos una y otra vez.

TERAPIA ANTIMICROBIANA:

Éste es el único método eficaz para intentar salvar un año de cría en el supuesto de que la enfermedad esté difundida en el criadero. Si no podemos realizar un análisis inmediato, recurriremos a un antibiótico; el tratamiento de elección sería la gentamicina sulfato al 6 % en polvo, añadida a la pasta de cría a razón de 5 g/k. desde el día 1º a 20º de vida, adicionando probióticos de 1 a 4 gr/k. según composición. Si las crías ya están afectadas y notamos que no quieren comer, tendremos que duplicar la dosis para que la cantidad de antibiótico que le aportan los padres con la comida sea una dosis curativa, con este tratamiento y dosis suele haber mejorías espectaculares, “milagrosas”, pero MUCHO CUIDADO CON LOS MILAGROS. Vuelvo a repetir, debemos hacer un uso juicioso de los antibióticos, el tratamiento  debe ser enérgico con dosis altas y un tiempo largo; los canarios tienen “el metabolismo muy acelerado”, el tiempo de vida media de un antibiótico es muy corto y su eliminación muy rápida, no deben quedar bacterias vivas, así lo que ahora es un milagro, al año siguiente puede ser la “ruina” al no poder atajar la enfermedad con ningún quimioterápico, debido a las temibles RESISTENCIAS BACTERIANAS. Debemos usar los antibióticos con mucha cautela, no realizar “limpiezas” precria por sistema y si nos decidimos a hacerlo que sea con las dosis y tiempo largo sin usar “cocteles” de antibióticos muchas veces incompatibles.

Otro quimioterápico eficaz contra E.coli es la enrofloxacina, no existen preparados en polvo, es necesario diluirla y posteriormente añadir a la pasta de cría.

EXCLUSIÓN COMPETITIVA:

Añadiendo probióticos a la pasta de cría o en el agua de bebida, podemos modificar la microflora intestinal del ave, pero ¿Qué es un probiótico? Son bacterias inofensivas que normalmente forman parte de la microflora intestinal del ave , están cultivadas en condiciones asépticas y normalmente se acompañan de levaduras para mejorar  o potenciar su acción terapeutica.

Existen distintos preparados comerciales, suelen utilizarse:

Escherichia coli apatógeno

Estreptococcus faecium

Lactobacillus acidophilus, bulgaris,casei etc.

Sacharomyces cerevisae

Todos utilizables en canaricultura, con ellos se pretende modificar la microflora intestinal del canario en casos de desequilibrio o simplemente como profilaxis. Cuando existe la enfermedad, el intestino está colonizado por E. Coli patógeno, se pretende que estos probióticos ocupen el lugar de los E.coli. Su uso suele ser eficaz en caso de Salmonellosis, en donde los quimioterápicos no producen el efecto deseado. No producen tolerancia ni resistencia, se pueden usar durante todo el año. Existen preparados en forma de polvo que se pueden añadir a la pasta de cría y al agua de bebida, los mejores resultados se obtienen en la pasta de cría.

EFECTOS NUTRICIONALES SOBRE LA COLIBACILOSIS:

La nutrición juega  un papel importante sobre el sistema inmune del ave: la vit.E , antioxidante y la vitamina  A, como mantenedora de las mucosas y epitélios y la vit.C, en grandes dosis en ocasiones han sido eficaces en el tratamiento de la colibacilosis; la incorporación de ac. Grasos polinsaturados (Omega3) y espirulina, como potenciadores del sistema inmunitario, se presentan como apoyo dietético frente a la colibacilosis.

CONCLUSIÓN: Podemos utilizar antibióticos si queremos reducir el impacto de la enfermedad, E.coli puede causar enfermedad por sí solo sin necesidad de ningún agente estresante adicional, pero la mayoría  los procesos colibacilares son el resultado de los E.coli “normales” del canario que se comportan como agentes infectivos secundarios, por tal motivo.

Con prácticas de manejo correctas, desinfección, bioseguridad, exclusión competitiva, alimentación adecuada, eliminación de sujetos susceptibles de padecer la enfermedad,  elección de sujetos procedentes de familias numerosas y sanas, E. Coli no debería de provocar enfermedad.

Todo lo expresado anteriormente lo podemos realizar siempre que trabajemos sólo y exclusivamente con nuestros canarios, pero siempre adquirimos “otros” procedentes de distintos criaderos e incluso de otros países, de los cuales desconocemos las pautas de manejo del criador y ahí comienza el problema de nuevo,  CUIDADO AL ADQUIRIR NUEVOS EJEMPLARES.

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