Sanidad ornitológica

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Sanidad ornitológica

Por José Ramón Menéndez

Micosis 80, Proventriculitis, Enfermedad de la Dilatación del Proventrículo, Punto Negro y Megabacterias

Continuando con las patologías digestivas he englobado varias enfermedades que en mi opinión deben tratarse como una única enfermedad. Corría el año 1988 cuando en la revista Pájaros se publicaba un artículo de A. Barba en el que se trataba una nueva enfermedad denominada MICOSIS 80. Decía este autor que había sido descubierta por el Dr. F. Tarozzi y que la había dado a conocer en una publicación italiana (Italia Ornitológica). Esta enfermedad coincidía bastante con otra enfermedad identificada por M. Pomarède que se había denominado PROVENTRICULITIS.

Así en un brote de esta enfermedad (M80) en 1980, se comprobó que se caracterizaba por la inflamación del proventrículo y la presencia de una sustancia blancuzca y grisácea que al microscopio revelaba unos bastones que se pensó en un primer momento que eran hongos. Pero este hallazgo se consultó con el Dr. Aiello de Atlanta (supongo que del CDC) indicando este que se trataba de una bacteria.

Los síntomas eran dilatación abdominal, diarrea verdosa, disnea, debilidad y pérdida de la masa muscular. Se pensó que esta bacteria u hongo obstruía las glándulas digestivas del proventrículo impidiendo su normal funcionamiento (de ahí que el alimento estuviera mal digerido en las heces).

Casi al mismo tiempo, M. Pomarède aisló de la masa blancuzca del proventrículo el Bacillus cereus que producía toxinas como producto de desecho de su metabolismo, estas toxinas destruían los glóbulos rojos provocando anemia en el enfermo.

Algo más tarde, en 1989 y en la misma revista Pájaros A. Babra insistía en esta enfermedad, pero ahora refería el descubrimiento de unos laboratorios que habían aislado en el tubo digestivo de canarios un hongo, denominado Candida albicans con acompañamiento de E. coli como germen secundario o de salida. Este cuadro se presentaba en pollos de escasos días con un crecimiento deficiente, diarrea, tapón cloacal de heces, comportamiento anómalo de paternidad en los progenitores e inflamación intestinal aguda del proventrículo y de la molleja. Para este laboratorio se trataba de una ENDOMICOSIS INTESTINAL muy parecida a la MICOSIS 80 y a la PROVENTRICULITIS, pero aislado E. coli en vez de B. cereus.

Investigaciones parecidas del Dr. D. Waugh fueron también descritas en artículos de A. Babra pero en este caso se la denominó ENFERMEDAD DE LA DILATACIÓN VENTRICULAR. Aquí el agente causal no había sido identificado y todos los pájaros no desarrollaban la enfermedad. Los síntomas eran parecidos a los descritos anteriormente, madres que abandonaban nidadas, diarrea, inflamación intestinal aguda, color oscuro de los intestinos, heces verdosas y malolientes, y pollos de cuello muy estirado y con movimiento pendular rítmico que, según el autor, indicaba que el Sistema Nervioso Central estaba afectado por toxinas tal vez producidas por los gérmenes de acompañamiento. También el bazo y el hígado se hipertrofiaban apareciendo en los pollos el popular PUNTO NEGRO.

En los adultos el cuadro solía ser subagudo frecuentemente, pero también había presentaciones agudas y crónicas que se prolongaban durante días o semanas con un cuadro de pérdida de peso y masa muscular, embolado, diarrea, heces abundantes y mucosas, inflamación proventricular e intestinal, respiración acelerada y aumento de tensión en el abdomen.

Hasta ahora no he indicado nada de la MEGABACTERIOSIS (megabacterias). En mi búsqueda he encontrado muy poco sobre este tema y sólo creo que hayan hecho una aportación importante dos autores. E. Moreno Ortega y P. Couttel. El primero aporta que la presencia de megabacterias es infrecuente en la naturaleza, mientras que están en el 30% de las aves de aviario examinadas en Holanda, por ejemplo. Y que esta presencia parece estar aumentando con el paso de los años. Así, en Reino Unido se aislaban megabacterias en el 5% de las aves en 1985, mientras que un lustro más tarde se comprobó su presencia en el 21% de éstas. También indica que se desconoce el contagio y que éste no siempre se produce por lo que se piensa que debe haber una cierta predisposición a padecer la enfermedad en el individuo, la raza o la especie. Entre los síntomas destaca la pérdida de peso, apatía, el enfermo pasa mucho tiempo frente al comedero, diarrea, variabilidad en el color de las heces, dilatación del proventrículo (hasta tres veces su tamaño natural). Y algo muy interesante y que determinará una de las formas de profilaxis, si el pH del proventrículo de una canario sano está entre 0,7 y 2,4, en el enfermo por megabacterias el pH llega a alcanzar valores entre 7 y 7,3. Además las semillas en las heces están sin digerir.

Couttel por su parte, llega mas allá e identifica estas megabacterias como Macorhabdus ornithogaster, un hongo gran positivo y anaerobio. Los síntomas que describe son parecidos a los anteriores con semillas en heces mal trituradas o enteras, heces voluminosas, dilatación del proventrículo muy grande que hace que el hígado se desplace hacia la izquierda del pájaro apareciendo como un punto oscuro debajo de la escasa musculatura del pecho.

Con respecto al tratamiento de estos cuadros se recomiendan diferentes drogas, así M. Pomarède recurre a la Flumequine®, A. Babra a la amoxicilina y el ketaconazol, E. Moreno a medidas profilácticas como acidificar el agua y la administración de floras lácticas liofilizadas y Couttel realiza una recomendación más amplia: Anfotericina-B para combatir la megabacteria y Tilosina para las complicaciones o gérmenes oportunistas, sin olvidar la acidificación del agua (15 ml de vinagre de manzana por litro de agua) y los liofilizados de flora láctica. Pero la mayoría coinciden en las medidas preventivas o la profilaxis basada en higiene, cuarentenas, acidificación del agua y fermentos lácticos.

Hay que ampliar esta información describiendo un diagnóstico que no siempre es preciso, basado en el estudio visual de la enfermedad sobre todo en la necropsia y un análisis microscópico de las heces para comprobar la presencia en ellas de alimentos mal triturados.

De todo lo dicho hasta ahora, ¿qué podemos extraer que nos sea útil a los criadores en general?. En mi opinión estas enfermedades en realidad es una sola. Se trata de una patología que afecta tanto a los jóvenes como a los adultos. El agente causal parece ser un extraño hongo llamado Macorhabdus ornithogaster, aunque también es mi opinión personal, más bien parece una levadura. La enfermedad no tiene un contagio fuerte, dependiendo este de la predisposición del individuo, la raza o la especie. El diagnóstico cierto sólo es posible en la necropsia cuando se observa el proventrículo muy hipertrofiado. Y el mejor tratamiento es la profilaxis: higiene, floras lácticas, acidificación del agua y en caso de tener que tratar enfermos recurrir a la Anfotericina-B (ver Anfotericina-B y Megabacterias de 11 de mayo de 2008 en este Blog).

En mi opinión este grupo de enfermedades debe ser la misma pero no tengo base para emitir este juicio ya que nunca la he visto y también es verdad que dudo que muchos criadores la hayan visto y menos, diagnosticado basándose en evidencias ciertas, pues en la mayoría de las ocasiones las patologías digestivas son meros desarreglos o afecciones bacterianas o víricas como las producidas por E. coli o rotavirus.

Acidificación del agua de bebida

Es práctica habitual entre muchos criadores de canarios y exóticos, el uso del vinagre de manzana como prebiótico con la finalidad de reducir el pH del buche y proventrículo. Así se evitan las elevaciones indeseables de este pH que favorezcan la proliferación de bacterias patógenas como el E. coli, Salmonella ssp, Pseudomonas ssp, etc. Pero también es de forma indirecta un desinfectante del agua y bebederos. Se pueden utilizar junto a los antibióticos favoreciendo su absorción y elevando su concentración en sangre. Con intención parecida hay quien utiliza el zumo de limón (Ácido Cítrico) que no es tan buen desinfectante, pero sí un excelente antioxidante, estimulador del sistema inmunitario y, por supuesto, es vitamina C. Con el mismo fin se comercializan preparados basados en el ácido acético, sórbico y/o propiónico. De estos productos, el fabricante sí nos orienta en la dosis.

¿Pero a qué dosis se debe utilizar el ácido acético?.

Veamos cómo queda el pH del agua tras añadirle diferentes cantidades de Vinagre de Manzana:

10 ml de Vinagre de Manzana en 1000 ml de agua deja el pH de ésta en 4.

20 ml de Vinagre de Manzana en 1000 ml de agua deja el pH de ésta en 3,5.

30 ml de Vinagre de Manzana en 1000 ml de agua deja el pH de ésta en 3.

40 ml de Vinagre de Manzana en 1000 ml de agua deja el pH de ésta en 3.

50 ml de Vinagre de Manzana en 1000 ml de agua deja el pH de ésta en 2,5.

60 ml de Vinagre de Manzana en 1000 ml de agua deja el pH de ésta en 2,5.

 

Si el pH del estomago de un canario sano está entre 1 y 2,4 bastaría con añadir 50 ml de Vinagre de Manzana, pero no hay que llegar a esos extremos, pues de forma curativa basta una dosis de 30 ml de Vinagre de Manzana por litro, para un uso preventivo basta con 20 ml por litro de agua y para el uso continuado la dosis se puede rebajar hasta 10 ml por litro de agua. Para dejar el pH del agua en 3 se requieren 30 ml de Vinagre de Manzana por litro de agua, para llegar a este mismo pH con zumo de limón basta 1 ml.

Para aquellos que se orientan mejor por gotas en el bebedero diré que el bebedero A tiene 80 ml y que el B 90 ml:

 

  Curativo Preventivo Uso Continuado
Bebedero  (80 ml) 48 gotas 32 gotas 16 gotas
Bebedero  (90 ml) 54 gotas 36 gotas 18 gotas

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